Cuando una buena cosecha tampoco es suficiente
En el campo siempre hemos sabido que la agricultura es un negocio lleno de incertidumbres. El agricultor aprende desde niño que el tiempo puede dar y quitar; que una helada inoportuna o una sequía pertinaz pueden echar por tierra meses de trabajo. Lo que nunca hubiéramos imaginado es que, en pleno siglo XXI, cuando por fin acompaña la meteorología y se logra una cosecha excelente, los números tampoco salgan. Y no por culpa del cielo, sino de los despachos.
Este año, el cereal español va camino de cerrar una de sus mejores campañas de producción. Se esperan alrededor de 19,5 millones de toneladas de cereales de invierno, cifras que hacía años no se alcanzaban.










