El 10 de julio, la Comisión Europea adoptó tres metodologías de certificación para la agricultura de carbono en el marco del Reglamento sobre la eliminación de carbono y la agricultura de carbono (CRCF). El Reglamento se aplica mediante metodologías adoptadas por la Comisión a través de actos delegados, que proporcionan las normas técnicas que los operadores deben seguir para demostrar el cumplimiento de los criterios de calidad del CRCF. Se desarrollaron tras una consulta pública y los debates con el Grupo de Expertos sobre la Eliminación de Carbono.
El acto delegado abarca tres tipos de actividades: la agricultura y la agrosilvicultura en suelos minerales, la rehumidificación y restauración de turberas y otros suelos orgánicos, y la forestación. Son las tres vías por las que un titular podrá acreditar que su gestión del territorio contribuye a retener carbono.
La Comisión ha considerado que estas actividades ofrecen beneficios que van mucho más allá del secuestro de carbono y la reducción de las emisiones procedentes del suelo. Contribuyen a que los paisajes sean más resilientes ante los efectos del cambio climático, favorecen la biodiversidad y otros servicios ecosistémicos, y refuerzan la seguridad a largo plazo del suministro de alimentos y biomasa para la bioeconomía.
Por ello, al proporcionar un marco de certificación fiable, las nuevas metodologías pueden ayudar a agricultores, silvicultores y gestores del territorio a acceder a beneficios económicos. La Comisión plantea así una nueva fuente de ingresos que respalde la adopción de prácticas sostenibles de gestión del territorio.
Una vez que el Reglamento delegado entre en vigor, los sistemas de certificación podrán solicitar el reconocimiento. El proceso arranca con la presentación de la solicitud, seguida de la comprobación de elegibilidad e integridad por parte de la Comisión y de la evaluación del cumplimiento técnico, que verifica la conformidad con las metodologías y con los requisitos mínimos del Reglamento de Ejecución 2025/2358.
A continuación, la Comisión comunica los resultados indicando, para cada requisito, si es «conforme», «no conforme» o requiere «aclaración». Si procede, se abre una fase de aclaración y revisión y, cuando la evaluación confirma que no quedan lagunas, llegan la confirmación de cumplimiento y el reconocimiento formal del sistema.
Fuente: ASAJA Jaén

