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ASAJA y Farm Europe piden reforzar la soberanía alimentaria en la futura PAC

Farm Europe y ASAJA toman nota de la adopción de ayer 16 de junio por parte del Consejo de un enfoque general parcial sobre los expedientes legislativos relativos a los Planes Nacionales y Regionales de Asociación (NRPP) y al Fondo Europeo de Competitividad (FEC). Es necesario seguir trabajando y profundizar en este tema para apoyar plenamente a los agricultores europeos en su transición hacia sistemas alimentarios más eficientes, resilientes y rentables, y para garantizar que la UE cumpla sus objetivos de soberanía.

Tras su aprobación por parte del Coreper el 14 de junio, los ministros alcanzaron un acuerdo sobre los elementos clave de estas propuestas, lo que supone un paso importante en las negociaciones sobre el Marco Financiero Plurianual (MFP) posterior a 2027, ya que consolida la posición del Consejo sobre los elementos clave al tiempo que permite avanzar en otros aspectos. Los elementos presupuestarios y otros relacionados con el MFP se abordarán en el marco de las negociaciones más amplias sobre el paquete.

No obstante, aunque se reconocen los avances logrados en cuanto al Reglamento sobre los Planes Nacionales y Regionales de Asociación (NRPP), todavía quedan cuestiones pendientes de resolver y que son cruciales para el sector agropecuario europeo.

En primer lugar, el enfoque general del Consejo mantiene la PAC integrada dentro de los futuros NRPP, en lugar de reconocerla como una política autónoma, lo que plantea interrogantes sobre su gobernanza y visibilidad a largo plazo. Aunque el Consejo conserva la lista de medidas de la PAC dentro del Reglamento de los NRPP, no reintroduce una medida medioambiental y de producción financiada íntegramente con cargo al presupuesto de la PAC. Una medida que desde Farm Europe y ASAJA consideramos esencial para garantizar la credibilidad financiera y una aplicación equilibrada de la política en todos los Estados miembros.

Otro aspecto es que la aplicación del principio de «no causar daños significativos» a la PAC sigue siendo inadecuada para la agricultura, y esta es una cuestión que debería abordarse dentro del marco específico de la PAC, de acuerdo con el principio de que la legislación sectorial debe prevalecer sobre las normas horizontales.

Por otra parte, lamentamos que el Consejo aún no haya establecido, dentro del Mecanismo de Crisis de la UE, un instrumento específico de reaseguro agrícola, a pesar de los reiterados llamamientos de los ministros de Agricultura, del comisario Hansen y de numerosos diputados al Parlamento Europeo.

Por último, la excepción transitoria prevista para 2028 refleja la considerable complejidad que se prevé en la elaboración y aprobación de los nuevos planes de colaboración nacionales y regionales, lo que pone de relieve la incoherencia de fusionar diversos fondos y las correspondientes medidas de aplicación, así como la necesidad de contar con planes específicos de la PAC. Los debates sobre la ampliación también hacen aconsejable prever una revisión autónoma del marco de la PAC, independiente de la evolución de otras normativas.

En lo que respecta al Fondo Europeo de Competitividad (FEC), aunque las precisiones introducidas por el Consejo para adoptar una perspectiva más amplia de los sistemas alimentarios son positivas, el Fondo de Competitividad debería constituir una fuente esencial de financiación adicional, complementaria a la PAC, que sirva para financiar proyectos a gran escala de interés europeo que superen la capacidad de los Estados miembros por sí solos. Estas inversiones se consideran esenciales para reforzar la resiliencia del sistema agroalimentario de la UE, especialmente a la luz de las crecientes presiones climáticas, económicas y geopolíticas.

En un contexto de creciente inestabilidad geopolítica, la seguridad alimentaria debe reconocerse como un componente estratégico de la resiliencia económica y la seguridad general de Europa. Por ello, Farm Europe pide una asignación específica dentro del FEC para apoyar las capacidades de almacenamiento estratégico de productos agrícolas e insumos críticos, así como un apoyo específico a las infraestructuras de resiliencia digital y hídrica en el sector agrícola. Dichas inversiones son esenciales para salvaguardar la producción agrícola, reforzar la resiliencia ante las crisis climáticas y de mercado, y preservar la vitalidad de las zonas rurales europeas.

Por ello, esperamos que la presidencia irlandesa, ejerza un liderazgo firme y garantice avances en estas prioridades clave, con el objetivo de salvaguardar la autonomía, la previsibilidad y la unidad de la PAC, al tiempo que se potencian las oportunidades de apoyo e inversión a través del FEC.

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