Las estaciones meteorológicas son una herramienta fundamental para la sanidad vegetal. Según recuerdan desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), el seguimiento de la temperatura, la humedad, la precipitación, el viento y otros parámetros permite conocer las condiciones ambientales que influyen en el desarrollo de plagas y enfermedades, anticipar los periodos de mayor riesgo y elegir mejor el momento de una posible intervención.
Junio de 2026 ha sido claramente cálido y seco en Andalucía, unas condiciones que pueden favorecer la actividad de numerosos insectos y ácaros, especialmente en cultivos sometidos a estrés hídrico, mientras disminuye, en general, el riesgo de enfermedades asociadas a humedades persistentes.
No obstante, cada cultivo y cada zona requieren una interpretación específica de los datos. La meteorología no determina por sí sola la evolución fitosanitaria, pero, combinada con la vigilancia en campo, permite anticiparse y tomar decisiones más precisas y eficientes.
Fuente: ASAJA Jaén

