Si este ritmo se mantiene en los próximos meses, teniendo en cuenta que agosto suele ser inhábil, nos encontraríamos con un enlace superior al de la pasada campaña, a pesar de tener una producción menor en 121.000 toneladas
Frente a la importante bajada en las salidas y en los precios registrada el pasado mes de mayo, según los datos publicados por la AICA a finales de la semana pasada, es fundamental contrastar los datos para no confundir al sector, puesto que las cifras son muy tozudas. No se debe decir lo que no es en ningún momento, y menos aún en un contexto internacional al que el aceite de oliva de España y de Jaén no es ajeno.
En muchos casos, al tener una producción menor que el año pasado en más de 120.000 toneladas, muchos auguraron una subida de precios que no se ha correspondido con la realidad del mercado. De hecho, a mediados de mes nos encontramos, según los datos consultados por ASAJA-Jaén en el Poolred, que el aceite de oliva virgen extra se encontraba a 3,92 euros, el virgen a 3,43 y el lampante a 3,10. Y los datos coinciden con los del Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía, que constata que a lo largo del mes de mayo los precios en origen del aceite de oliva descendieron respecto al mes anterior en las tres categorías. Porque al no usarse datos a nivel internacional, se comete el mismo error año tras año en nuestra provincia por malos asesoramientos y por esconder una realidad tangible, que es el aumento de la producción fuera de Europa.
Con este nivel de precios, y parece que se mantendrán de cara al futuro (salvo hecatombe climática, sequía, temporal, etc), el olivar antiguo no tendrá viabilidad ninguna, máxime cuando en la última reforma de la PAC, a través de la convergencia, en el año 2029 en nivel para todas las hectáreas de la zona 14 será de 369 euros y la zona 13 (Condado, Segura y Cazorla), de 260,03 lo que hará inviable este cultivo, máxime teniendo en cuenta el incremento de costes de producción de este último año.
Al ignorar estos datos nos llevan a un error manifiesto y que cada nueva campaña los enlaces mundiales se queden en nuestra provincia, donde se encuentra el olivar histórico menos competitivo. Si a ello se suma el daño reputacional que las críticas de Trump a los Gobiernos y productos españoles están haciendo (se contrastarán en los próximos meses), nos podemos encontrar con un panorama desolador que nos llevaría a una situación aún más catastrófica de precios.
Si se analizan de forma rigurosa los datos de la AICA no es difícil llegar a esta conclusión. En mayo las salidas han sido de 90.161 toneladas (sin contar con las importaciones), y la media de este año se cifra en 100.996 al mes, de tal manera que a esta fecha nos encontramos con que hay 18.833 toneladas vendidas menos que el año pasado por estas mismas fechas. De continuar con esta tendencia, haciendo una media extrapolada, el enlace que tendríamos sería muy superior al del año pasado.
Según estos mismos datos, la producción acumulada se cifra ya en 1.297.907 toneladas, mientras que las existencias totales son 774.987, de las que 506.972 se encuentran en almazaras; 261.498 en envasadores y 6.517 en el Patrimonio Comunal Olivarero.
Consecuentemente, este análisis nos lleva a una conclusión: o incrementamos la competitividad de nuestros olivares o sencillamente, poco a poco, el mercado del aceite de oliva mundial nos dejará siempre para los últimos y estaremos condenados a mantener los stocks mundiales, si no a vender a pérdidas. El mercado es inexorable y siempre se regula dejando cadáveres. Y teniendo en cuenta que la estructura de la provincia es de minifundio, nos encontramos con un interés que va más allá del económico, el del oleovoto, donde los partidos políticos tienen la tendencia a decir lo que la mayoría de los olivareros quieren escuchar, y es que el olivar antiguo se va a salvar de las Leyes del mercado que, repetimos, son inexorables: si no actuamos a tiempo, grandes, medianos y chicos sufrirán las consecuencias de la falta de rentabilidad.
Fuente: ASAJA Jaén
