Tras las declaraciones de Apostolos Tzitzikóstas, comisario europeo de Transporte Sostenible y Turismo, ante el Parlamento Europeo sobre los biocombustibles sostenibles, Farm Europe ha enviado al comisario una carta que cuenta con el respaldo de ASAJA como organización miembro para recordarle que los biocombustibles de origen vegetal de la UE deben incluirse plenamente en la categoría de biocombustibles sostenibles.
En la carta se ha dejado claro que estos biocombustibles no conllevan un alto riesgo de cambio indirecto en el uso del suelo (ILUC), no han contribuido al aumento de los precios de los alimentos ni al desplazamiento de tierras, y generan coproductos significativos, como piensos de alto contenido proteico, biocombustibles avanzados y productos bioquímicos. Así pues, lejos de competir con la seguridad alimentaria, su producción la respalda activamente.
Asimismo, se señala que la tendencia actual al abandono de tierras agrícolas en toda la UE que está siendo impulsada por la insuficiente rentabilidad de las explotaciones debería llevar a la Comisión Europea a reforzar la demanda de la producción de biocombustibles de origen vegetal de la UE. De esta manera se consolidaría la soberanía alimentaria, la autonomía estratégica de la UE y la resiliencia económica rural, y allanando el camino para potenciar otras corrientes de la bioeconomía.
En este sentido, en la carta enviada se insta a que la Comisión defienda el principio de neutralidad tecnológica en todos los marcos legislativos pertinentes, incluida la revisión en curso de las normas de CO₂ para vehículos ligeros y pesados, y que garantice que todos los combustibles renovables sostenibles sean debidamente reconocidos. Los biocombustibles de la UE a base de cultivos son una herramienta de descarbonización asequible y de aplicación inmediata que aprovecha la infraestructura y las flotas de vehículos existentes, genera ingresos para los agricultores de la UE y respalda la soberanía energética de Europa.
La carta también plantea una preocupación fundamental sobre la integridad del mercado: las importaciones de biocombustibles del anexo IX procedentes de China se multiplicaron por siete entre 2017 y 2023, alcanzando aproximadamente 3 millones de toneladas, que supone alrededor del 20 % del consumo total de biocombustibles de la UE. Se ha identificado que una parte sustancial de estas importaciones es fraudulenta, lo que implica el etiquetado erróneo de aceite de palma virgen y sus derivados como aceite de cocina usado u otras materias primas admisibles.
Este fraude, documentado por el Tribunal de Cuentas Europeo (2016 y 2023) y reconocido en la propia decisión de ejecución de la Comisión de 18 de julio de 2025, se ve incentivado estructuralmente por el mecanismo de doble contabilización previsto en la Directiva sobre energías renovables. ASAJA advierte que, si no se aborda este fraude, la disponibilidad real de biocombustibles avanzados se exagera notablemente y los argumentos a favor de marginar los biocombustibles de la UE basados en cultivos se basan en una imagen distorsionada del mercado.
Como organización miembro de Farm Europe, ASAJA respalda esta petición y defiende el reconocimiento de los biocombustibles sostenibles producidos en la Unión Europea como una herramienta estratégica para la descarbonización, el fortalecimiento de la renta agraria y la autonomía energética europea.
Fuente: Farm Europe
