Una ley de despacho contra el campo
Hay leyes que nacen del desconocimiento. Y otras, peor aún, que se redactan desde el desprecio. La propuesta del Gobierno para reducir la jornada laboral a 37,5 horas semanales es una decisión tomada en un despacho, de espaldas al campo, impuesta sin estudio de impacto, sin diálogo real. Y no es la primera vez que ocurre.
Quienes redactan estas medidas no conocen ni quieren conocer la realidad agraria. Se pretende imponer al campo español una medida completamente ajena a sus ritmos y necesidades, sin atender a sus particularidades ni a su delicado equilibrio económico y productivo.










