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Solo cuando es necesario: el umbral de tratamiento, base de la Gestión Integrada de Plagas

La Producción Integrada y la Gestión Integrada de Plagas (GIP) se basan en un principio fundamental: tratar los cultivos solo cuando es realmente necesario. Así lo explican desde la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), que subraya la importancia de este enfoque para una agricultura más eficiente y sostenible.

Uno de los conceptos clave es el umbral de tratamiento, que marca el nivel a partir del cual los daños provocados por una plaga superan el coste económico de intervenir. Este criterio permite tomar decisiones más racionales, evitando aplicaciones innecesarias de productos fitosanitarios, reduciendo costes y minimizando el impacto sobre la fauna auxiliar y el equilibrio del cultivo.

El seguimiento periódico de las parcelas y la correcta interpretación de los niveles de plaga resultan esenciales para aplicar este sistema con eficacia. Más allá del ahorro económico, la GIP contribuye a una agricultura más sostenible, mejora la rentabilidad de las explotaciones y refuerza el papel del agricultor en la protección del equilibrio fitosanitario.

La Gestión Integrada de Plagas consiste en analizar todos los métodos de protección vegetal disponibles e integrar las medidas más adecuadas para evitar el desarrollo de organismos nocivos, reduciendo el uso de fitosanitarios a niveles económica y ecológicamente justificados. Su objetivo es lograr cultivos sanos con la mínima alteración posible de los agroecosistemas y favorecer los mecanismos naturales de control.

Desde la entrada en vigor del Real Decreto 1311/2012, su aplicación es obligatoria en todas las explotaciones agrícolas. El sistema debe desarrollarse con el apoyo de un asesor en GIP, basado en las guías oficiales del Ministerio de Agricultura, y con un registro documental de todas las actuaciones.

El asesoramiento contempla medidas culturales, seguimiento de plagas mediante muestreos, aplicación de métodos biológicos, físicos o biotecnológicos, y el uso de productos fitosanitarios solo como último recurso, priorizando siempre los más específicos y respetuosos con el medio ambiente.

Fuente: ASAJA JAÉN

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