La Gestión Integrada de Plagas considera que la recolección constituye uno de los momentos más eficaces para interrumpir el ciclo biológico de la avispilla del almendro (Eurytoma amygdali). Según recuerda la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF), las larvas pasan el otoño y el invierno protegidas en el interior de los frutos momificados, conocidos como borregos, momias o pelonas.
La eliminación de estos frutos afectados es una de las herramientas más eficaces para limitar la dispersión de la plaga. Durante la cosecha resulta fundamental evitar que las almendras infestadas permanezcan en el árbol o en el suelo, ya que pueden convertirse en una fuente de emergencia de adultos para la campaña siguiente.
Entre las medidas recomendadas destaca la limpieza exhaustiva de la maquinaria de recolección. Los vibradores, paraguas colectores, remolques y tolvas pueden actuar como vectores de dispersión entre parcelas afectadas y explotaciones sanas. Por ello, se recomienda eliminar cualquier resto de almendra, corteza o residuo antes de trasladar la maquinaria a otra finca.
La RAIF también aconseja cosechar en último lugar las parcelas donde se haya detectado presencia o sospecha de avispilla del almendro. Las almendras afectadas suelen permanecer adheridas a las ramas o caer fuera de las lonas de recogida, ya que presentan un aspecto vacío, arrugado y oscuro debido a su incorrecto desarrollo.
Además de forzar la caída de todos los frutos afectados, es necesario recoger minuciosamente las almendras que hayan quedado en el suelo. Si permanecen abandonadas, especialmente cuando quedan enterradas, no se garantiza la destrucción de las larvas. En aquellos casos en los que queden frutos afectados en el árbol, se recomienda realizar una segunda pasada tras la caída de la hoja y antes de la poda invernal.
Una vez recogidas, las almendras momificadas deben destruirse de forma inmediata mediante los métodos autorizados y respetando la normativa vigente. La RAIF también recomienda realizar seguimientos postcosecha mediante evolucionarios que permitan controlar la salida de adultos en primavera y mejorar el seguimiento de la plaga para planificar las actuaciones fitosanitarias necesarias.
Fuente: ASAJA Jaén

