La Comisión del Codex Alimentarius, creada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura —FAO— y la Organización Mundial de la Salud —OMS—, ha adoptado nuevas directrices internacionales para el etiquetado precautorio de alérgenos alimentarios. El objetivo es que advertencias como “puede contener” se utilicen con criterios más claros, basados en la ciencia y en la evaluación del riesgo.
El aviso “puede contener” se emplea para informar de la posible presencia involuntaria de un alérgeno que no forma parte de la receta del producto. Esta situación puede producirse por contacto cruzado durante la producción, el almacenamiento, el transporte o la manipulación de alimentos.
Hasta ahora, el uso de este tipo de etiquetado ha sido desigual entre productos y países. Esta falta de coherencia puede dificultar que los consumidores con alergias alimentarias valoren el riesgo real de un alimento y puede llevar tanto a evitar productos seguros como a ignorar advertencias necesarias.
Las nuevas directrices del Codex Alimentarius buscan que estas advertencias no funcionen como una fórmula genérica. El aviso debería utilizarse cuando el riesgo haya sido evaluado científicamente y no pueda controlarse de forma adecuada mediante buenas prácticas de gestión de alérgenos.
Para la cadena alimentaria, estas orientaciones aportan un marco de referencia más claro. Empresas alimentarias, cooperativas, industrias y operadores que elaboran o envasan productos podrán contar con criterios más armonizados para gestionar el riesgo y comunicarlo de forma más fiable.
Aunque los textos del Codex son voluntarios, funcionan como una referencia internacional para las legislaciones nacionales y para el comercio agroalimentario. Con estas nuevas directrices, el etiquetado precautorio de alérgenos avanza hacia mensajes más coherentes, útiles y capaces de reforzar la confianza del consumidor.
Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

