El trasvase Júcar-Vinalopó continúa consolidándose como una infraestructura estratégica para el regadío de la provincia de Alicante y todo apunta a que 2026 cerrará con cerca de 40 hectómetros cúbicos (hm³) trasvasados, una cifra récord desde su puesta en funcionamiento.
Según los datos de la Junta Central de Usuarios del Vinalopó y l’Alacantí, entre enero y mayo de este año ya se han transferido 9,6 hm³, mientras que en el actual año hidrológico —que se extiende de octubre a septiembre— el volumen acumulado alcanza los 17,1 hm³.
La previsión es especialmente significativa si se tiene en cuenta que entre 2010 y 2023, periodo en el que la infraestructura funcionó de manera intermitente, apenas se suministraron 41 hectómetros cúbicos en total, con una media inferior a los tres hectómetros anuales.
El cambio de tendencia llegó a finales de 2023 tras la firma del convenio entre los usuarios, Acuamed y el Ministerio para la Transición Ecológica. Este acuerdo fijó unas reglas de explotación estables y un precio del agua de 0,24 euros por metro cúbico durante diez años, permitiendo que el trasvase alcanzara ya los 37 hm³ en 2025, por encima del mínimo anual previsto de 34 hm³.
Recuperación de los acuíferos
Uno de los efectos más destacados del incremento de los aportes del Júcar es la reducción de las extracciones subterráneas. En lo que va de año hidrológico se han dejado de extraer aproximadamente 17 hm³ de los acuíferos del Vinalopó, contribuyendo a la recuperación de unas masas de agua que durante décadas han soportado una fuerte presión.
El sistema permite sustituir recursos procedentes de pozos por agua superficial destinada al riego agrícola. De esta forma, los acuíferos pueden recuperar niveles y seguir garantizando el abastecimiento urbano de más de cuarenta municipios del Alto y Medio Vinalopó, así como de diversas localidades del Baix Vinalopó y l’Alacantí.
Un apoyo clave para la agricultura
El agua trasvasada desde el azud de La Marquesa, en Cullera, hasta Villena recorre cerca de 90 kilómetros mediante conducciones impulsadas. Aunque no es apta para consumo humano, sí resulta adecuada para el regadío y constituye un recurso fundamental para mantener la actividad agrícola en una de las zonas con mayor déficit hídrico del país.
Además del beneficio ambiental derivado de la recuperación de los acuíferos, el trasvase aporta estabilidad a miles de explotaciones agrícolas y complementa otros recursos disponibles, como las aguas regeneradas o la producción de la desaladora de Mutxamel.
No obstante, parte del sector recuerda que todavía existen zonas agrícolas que continúan dependiendo exclusivamente de los pozos debido a la falta de infraestructuras del denominado postrasvase, algunas de las cuales se encuentran actualmente en ejecución.
Un trasvase cada vez más relevante
Si se mantiene el ritmo actual de aportaciones, el Júcar-Vinalopó podría convertirse a medio plazo en la principal infraestructura de transferencia hídrica de la Comunidad Valenciana por volumen suministrado. La cifra prevista para 2026 se aproxima ya a los volúmenes medios que recibe Alicante a través del trasvase Tajo-Segura, cuya aportación destinada a la provincia ronda los 50 hm³ anuales.
La evolución de los últimos años confirma así el creciente protagonismo del Júcar-Vinalopó como herramienta para garantizar agua al campo, aliviar la presión sobre los acuíferos y reforzar la seguridad hídrica de una amplia comarca del interior alicantino.
Fuente: ASAJA Alicante

