El Servicio de Sanidad Vegetal de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca emitió el 5 de agosto de 2026 un aviso de tratamientos para el cultivo de la viña en la zona de Utiel-Requena. El documento aborda dos problemas sanitarios que condicionan la calidad de la cosecha: la tercera generación de la polilla del racimo y la podredumbre gris. Los primeros adultos de esa tercera generación fueron detectados en los últimos días de julio.
Las capturas de adultos no están siendo muy elevadas, algo característico de esta generación, aunque en cada conteo se observan nuevos ejemplares en las trampas como consecuencia del escalonamiento del ciclo biológico. Pese a ello, el nivel de puestas sobre racimo sí resulta significativo: se supera en la mayoría de los casos el umbral de tratamiento, fijado en el 5% de racimos con puesta, y en algunos puntos se han registrado niveles del 70%. El aviso destaca además un decalaje de unos diez días en el ciclo de la plaga entre los viñedos de Los Ruices o Casas de Eufemia y los situados en Sinarcas o Camporrobles.
El tratamiento insecticida recomendado debía aplicarse entre el 7 y el 16 de agosto, comenzando por los viñedos de las zonas más cálidas y terminando por los de las zonas más frescas. En las variedades de recolección tardía, previstas para mediados de septiembre, el Servicio de Sanidad Vegetal recomienda repetir el tratamiento una vez superada la persistencia del producto empleado, precisamente por ese escalonamiento del ciclo. En las parcelas donde se practica la confusión sexual no se aconseja tratamiento insecticida, salvo cuando están rodeadas de parcelas sin confusión o muy próximas a ellas, ya que en esos casos los niveles de plaga son más altos.
El segundo aviso se refiere a la podredumbre gris (botritis). Las heridas producidas por las larvas de polilla que escapen al tratamiento pueden derivar en podredumbres, especialmente si durante la maduración de la uva coinciden temperatura media y humedad relativa altas, lo que se traduce en una disminución de la cantidad y, sobre todo, de la calidad del producto final. Por ese motivo se recomienda una aplicación fungicida preventiva. El aviso recuerda que el último tratamiento antibotritis debe realizarse como mínimo 21 días antes de la vendimia, para evitar problemas en la fermentación de los mostos, y subraya la necesidad de respetar los plazos de seguridad de los productos empleados, dada la proximidad de la recolección.
Fuente: AVA-ASAJA

