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Del campo a la mesa: innovación y cooperación para reducir el desperdicio alimentario

ASAJA participa en un encuentro entre los proyectos GLEANSMART, FEAST y MIXMATTERS para compartir soluciones que permitan recuperar fruta en campo, aprovechar residuos agroalimentarios y prevenir el desperdicio en los hogares.

Reducir las pérdidas de alimentos en las explotaciones agrarias y aprovechar mejor los recursos a lo largo de toda la cadena alimentaria fueron los ejes del encuentro celebrado el pasado 18 de septiembre en el marco del proyecto europeo LIFE GLEANSMART. La sesión, desarrollada en línea, reunió a representantes de los proyectos GLEANSMART, FEAST y MIXMATTERS, junto con entidades como AINIA, ASAJA, AVA-ASAJA, PROSUR, ODISSEY (EIDRA Robotics) y COPA-COGECA.

La jornada permitió intercambiar experiencias sobre cómo medir las pérdidas, recuperar alimentos que quedan sin aprovechar y desarrollar nuevas vías de transformación. Los participantes coincidieron en que la innovación tecnológica debe ir acompañada de formación, cooperación y soluciones viables para quienes han de aplicarlas. La bienvenida estuvo a cargo de Andrés Pascual, director de Innovación de AINIA, quien situó el encuentro en el contexto de las políticas europeas orientadas a reducir el desperdicio alimentario y fomentar la economía circular.

Drones y robots para recuperar fruta en campo

Uno de los protagonistas del encuentro fue LIFE GLEANSMART, que aborda el aprovechamiento de la fruta caída y no recogida en las parcelas. José Belenguer, de AINIA, explicó un sistema que combina tres fases: localizar y cuantificar la fruta disponible, recuperarla mediante recogida manual o robotizada y transformarla en ingredientes que puedan reincorporarse a la cadena alimentaria.

Para el diagnóstico, el proyecto utiliza drones equipados con cámaras y sensores, así como robots terrestres que permiten observar la fruta a nivel del suelo cuando la vegetación dificulta su detección desde el aire. Los datos se integran en una aplicación desarrollada por VisualNACert, desde la que el usuario puede activar la recogida.

La solución robotizada presentada dispone de una plataforma de orugas para desplazarse por terrenos irregulares, una capacidad de carga de hasta 450 kilos y sistemas de prelimpieza y control de calidad para clasificar la fruta destinada a transformación.

El aprovechamiento posterior de esa materia prima también tuvo un espacio destacado. Pascuali Vizcaíno, de PROSUR, presentó sus ensayos con manzanas y naranjas recuperadas, a partir de las cuales se han obtenido ingredientes en polvo mediante procesos de fermentación y secado. El trabajo ha avanzado hasta una escala preindustrial en el caso de la manzana e industrial en el de la naranja. AINIA continuará la caracterización de estos ingredientes y los ensayos para su incorporación a alimentos como galletas y yogures.

Nuevos usos para los residuos agroalimentarios

Por su parte, MIXMATTERS presentó una solución para tratar biorresiduos agroalimentarios mezclados con materiales como plásticos, cartón, papel o metales, cuya presencia dificulta su aprovechamiento.

Nicolas Issaly, de AINIA, explicó el desarrollo de una unidad móvil que emplea visión e inteligencia artificial para detectar impurezas y separarlas. El objetivo es orientar las distintas fracciones hacia nuevos usos, entre ellos la obtención de ingredientes, azúcares para procesos biotecnológicos, biomoléculas o fibras para aplicaciones en construcción.

Las demostraciones se desarrollan en tres entornos españoles: Mercavalencia, una empresa agroalimentaria de Anna y un gestor de residuos vinculados a los invernaderos de Almería.

FEAST en prevención y formación

La prevención del desperdicio en la vida cotidiana centró las intervenciones de Cristina Corbacho y Anabel Royuela, representantes de ASAJAMujeres en FEAST. El proyecto analiza los conocimientos, hábitos y dificultades que influyen en la compra, conservación y consumo de alimentos, así como en el aprovechamiento de las sobras.

Su diagnóstico reunió 949 respuestas válidas de hogares, personal docente, organizaciones y estudiantes, entre otros participantes. A partir de este trabajo, FEAST ha desarrollado formación, guías prácticas y recursos digitales para mejorar la gestión de los alimentos y facilitar que estos conocimientos lleguen a asociaciones, centros educativos y otros colectivos.

El mensaje compartido fue que la prevención debe comenzar antes de que un alimento se convierta en residuo: planificar la compra, conservar adecuadamente y aprovechar los alimentos son pasos esenciales. El proyecto prevé celebrar en noviembre un evento final con una demostración práctica de cocina.

Cooperación para llevar las soluciones a la práctica

La jornada incorporó también la perspectiva europea de la mano de Stephen Lennon, de COPA-COGECA, quien abordó la evolución del marco regulatorio y la importancia de disponer de datos fiables sobre las pérdidas en la producción primaria.

Entre las principales conclusiones destacó la necesidad de combinar tecnología y formación, mejorar la medición de las pérdidas y acompañar los avances técnicos con modelos logísticos y económicos que permitan su aplicación real.

Las entidades participantes acordaron mantener el contacto y explorar nuevas colaboraciones. El objetivo compartido es avanzar en la prevención del desperdicio y, cuando este no pueda evitarse, recuperar el valor de los alimentos y de los recursos empleados en producirlos.

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