15 de septiembre de 2026
Hoy, en sesión plenaria, el Parlamento Europeo rechazó el Artículo 27a incluido en la revisión del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), cerrando la única vía para establecer una salvaguarda temporal que hubiera protegido a los agricultores del impacto de los precios excepcionalmente elevados de los fertilizantes en tiempos de crisis. En un momento en el que los precios de los fertilizantes continúan siendo elevados y las tensiones geopolíticas siguen ejerciendo presión sobre los mercados energéticos y de fertilizantes, esta decisión resulta sencillamente incomprensible.
Los agricultores europeos ya afrontan una situación económica muy difícil, marcada por el incremento de los costes de los insumos, las pérdidas derivadas de fenómenos climáticos adversos y la creciente incertidumbre de los mercados internacionales. Necesitan respuestas por parte de las instituciones europeas y una señal positiva cuando nos aproximamos a una nueva campaña de producción. Los precios de los fertilizantes en Europa continúan situándose muy por encima de sus medias históricas, mientras que las tensiones en torno al estrecho de Ormuz siguen generando incertidumbre.
En este contexto, la eliminación del Artículo 27a, introducido originalmente por la Comisión Europea como medida correctora, deja a los agricultores completamente expuestos a los costes adicionales generados por el CBAM, incluso en circunstancias excepcionales en las que los precios de los fertilizantes ya se encuentran disparados. Esta situación resulta especialmente preocupante si se tiene en cuenta que los fertilizantes representan uno de los principales costes de producción de la agricultura europea y, para muchos agricultores de cultivos herbáceos, constituyen el mayor gasto de toda la explotación. Sin la posibilidad de suspender el mecanismo durante perturbaciones graves del mercado, el CBAM corre el riesgo de agravar las crisis en lugar de amortiguar sus efectos.
Al respaldar un enfoque impulsado por la industria sin ofrecer una protección efectiva a los agricultores, esta decisión amenaza con debilitar la capacidad productiva europea y dejar a los productores cada vez más expuestos en un mercado que sigue siendo poco transparente. Las consecuencias no se limitarán al campo: el aumento de los costes de producción terminará trasladándose a los precios de los alimentos y, por tanto, a los consumidores. En un momento en el que el coste de la vida ya es una gran preocupación para los ciudadanos europeos, la votación celebrada hoy no tiene en cuenta esta realidad.
Lo más decepcionante es que existía una solución equilibrada. Habría sido perfectamente posible mantener el objetivo de apoyar la descarbonización y la competitividad de la industria europea de fertilizantes, al tiempo que se introducía una salvaguarda temporal y específica para los agricultores en situaciones de crisis. Este enfoque habría reforzado la resiliencia de toda la cadena agroalimentaria sin comprometer los objetivos a largo plazo del CBAM.
La propuesta de permitir a la Comisión Europea redirigir los ingresos generados por el CBAM para apoyar a los agricultores en tiempos de crisis no sería más que un parche temporal. Lo mismo ocurre con la propuesta de incluir los cereales destinados a la exportación en el Fondo Temporal de Descarbonización. Esta medida beneficiaría únicamente a los productores cerealistas orientados a la exportación, dejando sin apoyo a gran parte del mercado agrícola europeo para compensar el impacto del CBAM. Además, dicho fondo tendría una duración de solo dos años, mientras que el CBAM es un mecanismo permanente cuyos costes están previstos que aumenten progresivamente hasta 2034.
Con la posición adoptada hoy por el Parlamento y una postura del Consejo que aporta poco más, los agricultores tienen escasos motivos para esperar una solución real durante las próximas negociaciones tripartitas. No obstante, COPA-COGECA hace un llamamiento a los eurodiputados y a los Estados miembros para que aprovechen las próximas negociaciones, así como la revisión del marco del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS), para abordar este problema estructural. Los agricultores europeos y las cooperativas agrarias no pueden seguir siendo considerados el amortiguador de determinadas políticas europeas.

