La Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) recomienda intensificar la vigilancia sobre la presencia del tigre del almendro (Monosteira unicostata), una plaga cuya aparición comienza a ser habitual en esta época del año y que puede afectar significativamente al desarrollo de los árboles si no se controla adecuadamente.
Se trata de una pequeña chinche que afecta principalmente al almendro, aunque también puede encontrarse en otros frutales de hueso y pepita como cerezo, melocotonero, ciruelo o peral. Los adultos pasan el invierno refugiados bajo la corteza o entre restos vegetales, mientras que la puesta se produce entre finales de abril y mediados de mayo. A lo largo de la primavera y el verano puede desarrollar entre tres y cuatro generaciones.
Daños en hojas y reducción del vigor
Los daños son consecuencia de la succión de savia por parte de insectos adultos y ninfas. Esta actividad provoca clorosis en las hojas, aparición de excrementos en forma de pequeños puntos negros y, en ataques intensos, una defoliación prematura que reduce el vigor del árbol y afecta a su capacidad productiva.
Los mayores problemas suelen registrarse durante el verano, coincidiendo con el desarrollo de las generaciones más numerosas de la plaga.
Seguimiento y prevención
La RAIF recomienda realizar prospecciones periódicas en brotes y hojas para detectar la presencia de formas vivas y evaluar la evolución de las poblaciones.
Entre las medidas preventivas destacan la elección de variedades menos sensibles cuando sea posible y la retirada de hojas caídas en parcelas que hayan sufrido ataques importantes en campañas anteriores, con el objetivo de reducir las poblaciones invernantes.
Cuándo intervenir
La Gestión Integrada de Plagas (GIP) establece que las decisiones de control deben basarse en la monitorización y evaluación del riesgo.
El umbral general de intervención se sitúa en un 10% de brotes ocupados por formas vivas, aunque puede reducirse al 5% en aquellas zonas donde la incidencia haya sido especialmente elevada durante la campaña anterior.
Prioridad al control biológico
La estrategia recomendada prioriza la conservación del equilibrio biológico del agroecosistema mediante el fomento de fauna auxiliar beneficiosa, especialmente insectos pertenecientes a las familias de antocóridos, cecidómidos y coccinélidos, que contribuyen al control natural de la plaga.
También se contemplan medidas físicas como el encalado de los troncos para dificultar el refugio de los adultos en las rugosidades de la corteza.
Tratamientos fitosanitarios solo cuando sean necesarios
La RAIF recuerda que tanto la Guía de Gestión Integrada de Plagas del almendro del Ministerio de Agricultura como el Reglamento de Producción Integrada de Andalucía establecen que los tratamientos fitosanitarios deben aplicarse únicamente cuando existan criterios técnicos que los justifiquen.
En caso de ser necesaria una intervención, la lucha química debe dirigirse preferentemente contra las poblaciones adultas y realizarse siempre con productos autorizados e inscritos en el Registro Oficial de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura.
Fuente: ASAJA Jaén

