La evaluación de la Comisión, con 11 documentos y unas 450 páginas, sitúa el problema en la concentración ganadera de determinadas regiones y no en el propio límite. Copa-Cogeca lamenta que la Comisión opte por el «statu quo».
La Comisión Europea ha publicado su evaluación de la Directiva sobre Nitratos (91/676/CEE), un paquete de once documentos y unas 450 páginas de análisis. La conclusión oficial es que la normativa continúa siendo un marco relevante, eficaz y esencial para la protección de la calidad del agua en la Unión Europea, con beneficios ambientales y sociales que superan los costes de cumplimiento asumidos por agricultores y administraciones.
La evaluación reafirma el umbral de 170 kilogramos de nitrógeno por hectárea como uno de los pilares fundamentales de la Directiva y lo describe como «científicamente sólido, medioambientalmente justificado y eficiente». La Comisión sitúa los principales obstáculos para alcanzar los objetivos ambientales en la excesiva concentración de la producción ganadera en determinadas regiones —donde los estiércoles y purines superan la capacidad de las tierras para asimilar los nutrientes de forma sostenible— y no en el propio límite.
El documento reconoce el papel creciente del biogás, el biometano y el digestato en la transición energética de la UE y en el desarrollo de sistemas de gestión de nutrientes más circulares. Bruselas admite que estas tecnologías tienen potencial para mejorar la gestión de purines, reciclar nutrientes de forma más eficiente y reducir el uso de fertilizantes sintéticos.
No obstante, considera que esos beneficios no justifican por el momento modificar las medidas de protección ambiental de la Directiva ni el límite de 170 kg N/ha aplicado al estiércol y al digestato. Sí abre la puerta a la concesión de derogaciones específicas para determinados productos que permitan superar esos umbrales bajo condiciones tasadas. Es la vía por la que la evaluación deja margen de ajuste sin abrir un cambio de fondo, en un momento en que el sector reclama fórmulas que faciliten la transferencia de nutrientes entre regiones con alta y baja densidad ganadera.
Desde el sector, Copa-Cogeca ha reaccionado con crítica. La organización europea de agricultores y cooperativas lamenta que, tras tres años de evaluación y en plena crisis de los fertilizantes, la Comisión opte por «confirmar el statu quo» y no plantee propuestas para modernizar o simplificar un marco legislativo adoptado en 1991.
Copa-Cogeca subraya que la calidad del agua en la UE sigue siendo mala, que el cumplimiento se ha vuelto cada vez más complejo y costoso para el agricultor y que la evaluación no analiza adecuadamente su impacto económico ni la diversidad de los sistemas productivos. Denuncia además la falta de coherencia entre las conclusiones del informe y las ambiciones fijadas en la Visión para el Futuro de la Agricultura, la Estrategia Ganadera y el Plan de Acción sobre Fertilizantes. Considera esta evaluación «solo un primer paso» y pide que el próximo Diálogo de Implementación aporte simplificación, innovación y un marco moderno y viable para las explotaciones.

