Pedro Barato, vicepresidente de Copa, advierte: «Están jugando con la soberanía alimentaria en Europa»
Una representación de ASAJA se ha concentrado hoy en Estrasburgo, coincidiendo con la presentación por parte de la Comisión Europea de su Plan de Acción sobre Fertilizantes. L
Pedro Barato, vicepresidente de Copa en representación de ASAJA, ha intervenido ante los concentrados con un mensaje directo a la Comisión: «No queremos más tasas, no queremos más impuestos para el campo europeo. Si se pone impuestos a lo que necesitamos para producir y también a lo que vendemos, el resultado final lo paga el consumidor».
Barato ha advertido de que el incremento de costes —fertilizantes, carburantes y otros insumos— está llevando a muchos cultivos al límite de la viabilidad, con especial incidencia en el cereal: «Estamos en 400 euros la tonelada y es inviable. Si no se actúa con urgencia, el cereal va a desaparecer en zonas enteras de España».

Sobre el Plan de Acción presentado hoy por la Comisión, el vicepresidente de Copa ha sido claro: «Ayudar a la industria de fertilizantes nos parece bien, pero la consecuencia tiene que ser directa y llegar al agricultor. Si no bajan los precios o si no hay una ayuda nítida al productor, no sirve de nada».
ASAJA también ha reclamado el uso inmediato de la reserva de crisis de la PAC: «Esos fondos están para utilizarlos y los necesitamos ahora, no con decisiones que llegan tarde».

La concentración de hoy en Estrasburgo se enmarca en la campaña impulsada desde Copa-Cogeca bajo el lema Stop Von der Leyen taxes, que denuncia el impacto acumulado del CBAM -Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (Carbon Border Adjustment Mechanism- y el ETS -Sistema de Comercio de Derechos de Emisión (Emissions Trading System) sobre los costes agrarios europeos. Según los primeros cálculos de la organización, el CBAM supondrá un coste de 820 millones de euros para el sector en 2026, que podría escalar hasta 39.000 millones en siete años si los precios de los fertilizantes continúan alineándose con los de importación.
«La Comisión no es consciente de la situación que atraviesa el campo europeo. Y lo que es peor: no tiene soluciones para el futuro», ha concluido Barato.
