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ASAJA Huelva exige la declaración urgente de Zona Afectada Gravemente por una Emergencia tras el incendio del Andévalo

La organización reclama a la Junta de Andalucía y al Gobierno de España que actúen con urgencia para garantizar ayudas directas a los propietarios. 

Asimismo, indica que minimizar el valor ecológico y productivo de las hectáreas quemadas denota un profundo desconocimiento de lo ocurrido. 

Huelva, 11 de junio de 2026. Asaja-Huelva exige la declaración inmediata como Zona Afectada Gravemente por una Emergencia de Protección Civil del área dañada por el incendio forestal que ha afectado a los términos municipales de Villanueva de los Castillejos, San Bartolomé de la Torre y Gibraleón, así como la activación urgente de todas las medidas administrativas, económicas y técnicas necesarias para atender a los propietarios, agricultores y ganaderos damnificados. La organización considera que la magnitud del incendio, la naturaleza de los terrenos afectados, el volumen de superficie calcinada, la existencia de explotaciones agroganaderas dañadas, la pérdida de animales, la afección a fincas privadas y las consecuencias económicas y ambientales que se abrirán una vez finalicen las labores de extinción, justifican sobradamente que las administraciones competentes actúen sin demora y promuevan esta declaración. 

Asaja-Huelva recuerda que no estamos ante un incendio menor ni ante una afección irrelevante desde el punto de vista territorial. Las primeras estimaciones apuntan a miles de hectáreas afectadas, buena parte de ellas correspondientes a fincas privadas, muchas de cuyos titulares son agricultores, ganaderos y propietarios forestales de la zona. La organización está realizando sus propias mediciones y recabando información directa de los afectados para poder dimensionar con rigor el alcance real de los daños, que serán hechos públicos cuando exista una evaluación suficientemente precisa. 

Mientras tanto, Asaja-Huelva advierte de que la realidad que trasladan los propietarios afectados es extremadamente grave. El fuego ha alcanzado explotaciones de dehesa de enorme valor ecológico, económico y social; fincas dedicadas a la ganadería extensiva; terrenos de pasto fundamentales para la alimentación del ganado; arbolado que forma parte del equilibrio ambiental y productivo del Andévalo; cerramientos, infraestructuras, accesos, puntos de agua, instalaciones vinculadas a la actividad agraria, ganadera y cinegética, como explotaciones donde se han producido pérdidas de animales ante la imposibilidad de rescatarlos a tiempo. 

Por ello, Asaja-Huelva rechaza de manera absoluta las declaraciones efectuadas por responsables de la administración en las que se ha afirmado que buena parte de las hectáreas quemadas eran de escaso valor ecológico, compuestas básicamente por arbolado, matorral y pastos. Para la organización agraria, esas palabras suponen una profunda falta de respeto hacia los propietarios, agricultores y ganaderos que están viendo cómo se destruye en cuestión de horas el trabajo de varias generaciones. 

Asaja-Huelva considera inadmisible que se minusvalore el valor de la dehesa y del territorio afectado. El arbolado, el matorral y los pastos no son elementos residuales ni superficies sin importancia. En esta comarca constituyen la base de un sistema productivo esencial, sostienen la ganadería extensiva, permiten la montanera, alimentan al ganado ovino y vacuno, contribuyen a la biodiversidad, fijan población en una zona con pocas alternativas económicas y forman parte de uno de los paisajes agroforestales más valiosos de la península ibérica. “No se puede hablar de poco valor cuando lo que ha ardido son fincas, explotaciones ganaderas, pastos, dehesas y animales. No se puede despachar el drama de los afectados como si se hubieran quemado cuatro manchas de monte sin utilidad. Lo que se ha quemado es economía real, medio ambiente, patrimonio natural y futuro para muchas familias”, señala el secretario general de Asaja-Huelva, Félix Sanz. Por ello, la organización exige una rectificación política clara y un cambio de enfoque inmediato.  

“El incendio no puede abordarse únicamente desde el parte técnico de hectáreas quemadas ni desde una lectura superficial del territorio”, advierten. “Debe abordarse desde la realidad de quienes viven y trabajan en esas fincas, de quienes han perdido pastos imprescindibles para alimentar a sus animales, de quienes tendrán que afrontar ahora gastos extraordinarios en pienso, paja, cerramientos, limpieza, reposición de infraestructuras, retirada de animales muertos y recuperación de suelos, y de quienes, además, se encuentran con la obligación legal de acometer planes de restauración forestal. A todo esto hay que añadir la condena futura de decenas de años sin poder producir cerdos ibéricos de bellota, pilar económico vital para el sostenimiento de las dehesas”, lamenta Sanz. 

Asaja-Huelva subraya que, una vez se extinga por completo el incendio, comenzará una segunda emergencia: la de la recuperación. La normativa, incomprensiblemente, obliga a los propietarios forestales a afrontar la restauración de los terrenos afectados a su costa, lo que es algo totalmente inasumible para las explotaciones. “Es inaceptable que, después de sufrir la pérdida de sus fincas, de sus pastos, de su arbolado, de sus infraestructuras y en algunos casos de sus animales, los afectados tengan que asumir en solitario el coste de devolver esos terrenos a unas condiciones mínimas de recuperación ambiental y productiva”, critica el secretario general de Asaja-Huelva. 

Por este motivo, la declaración como Zona Afectada Gravemente por una Emergencia de Protección Civil debe ser el primer paso para abrir la vía de ayudas específicas, directas y suficientes. Asaja-Huelva reclama que la Junta de Andalucía solicite formalmente al Gobierno de España esta declaración y que el Consejo de Ministros la apruebe con la máxima urgencia, delimitando correctamente el área afectada e incorporando todas las medidas que permitan compensar daños en producciones agrícolas, ganaderas y forestales, infraestructuras agrarias, explotaciones, actividad económica y costes extraordinarios derivados del incendio. 

La organización reclama, además, que se ponga en marcha de forma inmediata una mesa de trabajo con la participación de las administraciones competentes, los ayuntamientos afectados, las organizaciones agrarias y los propietarios damnificados. Esa mesa debe servir para coordinar la evaluación de daños, ordenar las prioridades, agilizar los trámites y evitar que los afectados se vean sometidos a una sucesión interminable de procedimientos administrativos cuando todavía están intentando saber qué ha quedado en pie en sus fincas. 

Asaja-Huelva considera imprescindible que la Oficina Comarcal Agraria actúe con la máxima celeridad para facilitar movimientos urgentes de ganado desde las zonas quemadas hacia fincas no afectadas. “Hay animales que se han quedado sin alimento disponible porque el fuego ha arrasado los pastos. En esas circunstancias, la administración debe habilitar mecanismos extraordinarios, guías excepcionales y procedimientos ágiles para que los ganaderos puedan trasladar animales sin quedar bloqueados por una tramitación ordinaria que, en una situación de emergencia, puede llegar tarde”, recuerda Sanz. 

Del mismo modo, la organización reclama ayudas inmediatas para alimentación animal, adquisición de paja y pienso, atención veterinaria, reposición de cerramientos, reparación de puntos de agua, recuperación de accesos, retirada de restos y restauración de superficies afectadas, para evitar que, después del incendio, se arruinen explotaciones que dependen de la continuidad de su actividad ganadera y agroforestal. 

Asaja-Huelva ha mantenido ya una reunión con los afectados para recabar información, escuchar sus testimonios y elaborar una hoja de ruta común. La organización está solicitando a cada propietario información detallada sobre daños, pérdidas y necesidades urgentes, con el objetivo de construir una radiografía fiel de la situación. Cuando los datos estén suficientemente contrastados, Asaja-Huelva los hará públicos porque, según los primeros testimonios recabados, el balance puede ser devastador. 

La organización también quiere dejar constancia de que desde el primer momento ofreció su colaboración al dispositivo de extinción, poniendo a disposición de los responsables contactos de propietarios, maquinaria, tractores, personal conocedor del terreno y recursos privados que podían ser útiles para abrir cortafuegos, facilitar accesos y orientar la intervención en zonas especialmente complejas. Asaja-Huelva trasladó incluso una relación amplia de maquinaria pesada disponible en la provincia para trabajos de cortafuegos, al considerar que el conocimiento del terreno y la capacidad de reacción de los propietarios locales podían resultar determinantes en un incendio de estas características. 

Sin embargo, advierte de que numerosos propietarios han transmitido dificultades para comunicarse con el operativo en momentos críticos, así como situaciones en las que alertaban de que el fuego estaba entrando en sus fincas sin que los medios hubieran llegado todavía. La organización ha tenido que actuar en algunos casos como intermediaria para trasladar avisos, ubicaciones y necesidades urgentes. En determinadas explotaciones, según los testimonios recibidos, los medios de extinción no pudieron llegar a tiempo o no llegaron, lo que agravó la sensación de abandono de los afectados y contribuyó a la pérdida de animales y bienes. 

Asaja-Huelva quiere dejar claro que su crítica no se dirige contra los técnicos ni contra los profesionales que han trabajado sobre el terreno en condiciones durísimas. Al contrario, la organización reconoce el esfuerzo de quienes se han jugado la seguridad personal frente al fuego. Pero ese reconocimiento no puede servir para ocultar los problemas de coordinación, planificación, disponibilidad de medios y dirección política que deben ser analizados con transparencia. 

La organización considera necesario revisar en profundidad cómo se ha organizado la respuesta ante este incendio, qué medios estaban realmente disponibles en el momento inicial, cómo se incorporó la información procedente de propietarios y conocedores del terreno, qué canales de comunicación se habilitaron con los afectados y qué decisiones se adoptaron en las primeras horas. 

Asimismo, Asaja-Huelva considera imprescindible que en futuras emergencias se incorpore de forma ordenada y efectiva a los propietarios, agricultores y ganaderos que conocen las fincas, los caminos, los accesos, los puntos de agua, las zonas de mayor riesgo y la maquinaria disponible. Nadie conoce mejor el terreno que quienes lo trabajan a diario, como ha sido en este incendio, donde la práctica totalidad arrasada es de propiedad privada. Prescindir de esa información es un error que tiene consecuencias muy graves. 

La organización reclama a las administraciones que este incendio sirva como punto de inflexión. La provincia de Huelva se encuentra al inicio del verano, con condiciones meteorológicas cada vez más exigentes y con un territorio especialmente vulnerable a incendios de gran intensidad. Si no se revisan los dispositivos, si no se refuerzan los medios, si no se mejora la coordinación y si no se cuenta con los propietarios y el sector agrario, el riesgo de que se repitan situaciones similares será muy elevado. 

Asaja-Huelva exige, por tanto, cinco medidas urgentes. En primer lugar, la solicitud inmediata por parte de la Junta de Andalucía al Gobierno de España de la declaración como Zona Afectada Gravemente por una Emergencia de Protección Civil. En segundo lugar, la aprobación por el Consejo de Ministros de dicha declaración, con delimitación precisa de los municipios y fincas afectadas. En tercer lugar, la apertura de líneas de ayuda directas para propietarios, agricultores y ganaderos. En cuarto lugar, la habilitación de medidas excepcionales para movimiento de ganado, alimentación animal, restauración forestal y recuperación de explotaciones. Y, en quinto lugar, una revisión rigurosa de la coordinación del operativo, de la disponibilidad real de medios y de la incorporación del conocimiento local en la gestión de emergencias. 

“Asaja-Huelva va a estar al lado de los afectados desde el primer minuto y hasta el final. Vamos a exigir ayudas, vamos a exigir reconocimiento del daño real y vamos a exigir respeto. Lo que se ha quemado no es una superficie sin valor. Se ha quemado dehesa, se han quemado explotaciones, se han perdido animales y se ha golpeado duramente a una comarca que vive en buena medida de la ganadería extensiva y del aprovechamiento sostenible del territorio”, concluye la organización. 

ASAJA Huelva

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