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ASAJA Córdoba alerta de una campaña de cereales con rendimientos por debajo de lo esperado pese a las abundantes lluvias

La organización agraria destaca la gran incidencia de enfermedades y malas hierbas, así como las dificultades para realizar tratamientos y abonados en el momento adecuado

El presidente de ASAJA Córdoba, Fernando Adell, ha informado del inicio de la recolección de cereales en la provincia, una campaña marcada por unas condiciones meteorológicas muy diferentes a las de los últimos años, pero cuyos resultados “no están siendo tan positivos como cabría esperar tras un ejercicio pluviométrico por encima de la media”.

Según ha explicado Adell, las abundantes lluvias registradas durante el invierno y la primavera han provocado una gran heterogeneidad entre explotaciones, encontrándose parcelas con resultados aceptables junto a otras con rendimientos claramente inferiores. En términos generales, “la cosecha presenta unas producciones medias-bajas, alejadas de las expectativas que se habían generado tras las precipitaciones acumuladas”.

“El año meteorológico no ha permitido que los cultivos se desarrollen con normalidad, ya que en muchos momentos no se ha podido acceder a las parcelas para realizar los tratamientos contra plagas y enfermedades ni aplicar los abonados en las fechas más adecuadas”, ha señalado el presidente de ASAJA Córdoba.

Las persistentes lluvias han favorecido además una elevada incidencia de enfermedades fúngicas y malas hierbas, obligando en numerosas ocasiones a repetir tratamientos, especialmente fungicidas, hasta en dos aplicaciones. Asimismo, se han producido importantes retrasos en la aplicación de los abonados de cobertera y de los tratamientos fitosanitarios, repercutiendo negativamente en el desarrollo final de los cultivos.

Como consecuencia de esta situación, los rendimientos obtenidos vuelven a situarse en niveles similares a los de campañas anteriores, pese a tratarse de un año con una pluviometría significativamente superior a la media provincial.

En cuanto al comportamiento de las distintas variedades, ASAJA Córdoba destaca que los trigos blandos presentan un mejor estado general que los trigos duros y las cebadas. No obstante, las producciones son inferiores a las de la campaña pasada y, además, se ha vuelto a registrar la presencia del mosquito del trigo (Mayetiola destructor), una plaga que viene afectando a los cerealistas cordobeses durante los últimos años.

Las previsiones apuntan a rendimientos medios en trigo blando de alrededor de 3.500 kilogramos por hectárea, mientras que los trigos duros apenas alcanzarán los 2.800 kilogramos por hectárea de media.

Respecto a la calidad del grano, la organización agraria prevé una campaña muy desigual, reflejo de la variabilidad observada en las distintas zonas productoras y explotaciones.

Situación de las leguminosas

La campaña de leguminosas también presenta importantes contrastes según especies y zonas de cultivo. Las persistentes lluvias dificultaron las siembras durante buena parte de la campaña, reduciendo significativamente la superficie implantada. Muchas parcelas no pudieron sembrarse y, en aquellas que sí se establecieron, “los problemas de nascencia y enfermedades han provocado una notable reducción de las producciones, especialmente en guisantes y habas”.

Por el contrario, los garbanzos de primavera muestran una evolución más favorable y presentan un desarrollo vegetativo satisfactorio hasta el momento.

Precios estancados frente al aumento de los costes

ASAJA Córdoba recuerda que la rentabilidad del cereal sigue siendo una de las principales preocupaciones de los agricultores. Aunque “los costes de producción se han incrementado notablemente durante las últimas décadas, los precios percibidos por los productores no han evolucionado al mismo ritmo”.

Como ejemplo, la organización destaca que, en el año 1990, el trigo blando cotizaba a 25,60 pesetas por kilogramo, lo que equivale a 153,86 euros por tonelada. Sin embargo, si se actualiza esta cantidad conforme a la inflación acumulada registrada en España desde entonces, cercana al 155 por ciento según los datos oficiales del Índice de Precios de Consumo (IPC), ese precio equivaldría actualmente a unos 392 euros por tonelada.

Esta comparación pone de manifiesto “la pérdida de poder adquisitivo y rentabilidad que han sufrido los cerealistas en las últimas décadas, especialmente en un contexto marcado por el incremento de los costes de semillas, fertilizantes, fitosanitarios, combustible, maquinaria y mano de obra”.

Petición para las labores de suelo

Por ello, la organización agraria reclama medidas que permitan “garantizar unos precios justos para los productores, acordes con la evolución de los costes y con el esfuerzo que realizan los agricultores para mantener la producción de cereal en la provincia de Córdoba”.

Asimismo, ante la creciente presión de plagas y enfermedades, ASAJA Córdoba hace un llamamiento a las administraciones para que se permita a los agricultores realizar las labores agrícolas necesarias en el momento oportuno.

En este sentido, Fernando Adell ha insistido en la necesidad de “dejar a los agricultores labrar en tiempo para intentar sanear los suelos de todas las plagas y enfermedades que están sufriendo los cultivos y que cada vez son más agresivas”, contribuyendo así a mejorar la sanidad vegetal y la sostenibilidad de las explotaciones agrícolas de la provincia.

Fuente: ASAJA Córdoba

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