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ASAGA Canarias destaca el avance profesional de las mujeres rurales que asumen la jefatura de explotaciones agrarias

Representan un 30% en las estadísticas oficiales. Figuras como la titularidad compartida, que registra un aumento en las islas, permiten aflorar el reconocimiento femenino, aunque queda camino por recorrer.

La Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (ASAGA Canarias ASAJA) y ASAGA Mujer valoran el liderazgo que llevan asumiendo las mujeres rurales en los últimos años al optar por ponerse al frente de una explotación agraria. Con este salto profesional se pasa del silencio a la visibilización: las féminas no solo se consideran “ayuda familiar”, cuya actividad se entiende como una extensión de las tareas domésticas, sino que lideran proyectos empresariales que cuentan en las estadísticas oficiales.

Actualmente, las mujeres que administran empresas agrarias representan un 30%. Figuras como la titularidad compartida —enfocada al reconocimiento de los derechos de las mujeres en el campo para ser cotitulares del medio de vida familiar, cotizar por su trabajo, así como beneficiarse de ayudas y prestaciones sociales en igualdad de condiciones— están contribuyendo a cambiar el oscurantismo y la desigualdad en la que muchas féminas, sobre todo las de mayor edad, han vivido pese a contribuir con su esfuerzo a las labores de la agricultura y la ganadería.

Según datos del Ministerio de Agricultura, correspondientes a marzo de 2026, las islas cuentan con un total de 13 empresas agrarias bajo esta fórmula legal. Esta cifra supone siete instalaciones más de las inscritas cinco años atrás.

Esta regulación mejora el posicionamiento del Archipiélago respecto a otras comunidades autónomas como Murcia (1), País Vasco (4) o Cataluña (4), pero nos mantiene en la retaguardia, muy alejados de regiones como Castilla y León (734) o Castilla-La Mancha (321), donde más de 1.000 mujeres que comparten actividad con sus parejas o cónyuges tienen reconocidos sus derechos laborales en la agricultura y la ganadería.

Pese al avance, el desconocimiento en torno a esta figura jurídica, gestada con la Ley 35/2011, es una de sus principales debilidades y afecta no solo a los potenciales beneficiarios, sino también al resto de agentes implicados en el asesoramiento y la tramitación de dicha norma. A ello se suma la excesiva burocracia para darse de alta en el registro o la falta de claridad en la definición y diferenciación de los beneficios de esta figura, lo que impide que prospere, teniendo en cuenta que también existen líneas de ayudas que priorizan el acceso a los fondos cuando se trata de una mujer.

La presidenta de ASAGA Canarias y ASAGA Mujer, Ángela Delgado, cree que “falta concienciación entre el colectivo femenino sobre la importancia de esta figura porque no se ha sabido explicar, no se le ha dado la difusión requerida y no cuenta con los incentivos necesarios para su impulso”. Apunta que el bajo éxito en esta comunidad puede estar directamente relacionado con el pequeño tamaño de las explotaciones, teniendo en cuenta que el 80% se sitúan por debajo de las cinco hectáreas, “lo que dificulta en parte que dos personas se puedan dar de alta en la seguridad social debido a la baja rentabilidad”.

ASAGA Canarias y ASAGA Mujer consideran que debe seguir preocupando a las administraciones públicas el desequilibrio existente en un sector altamente masculinizado (70%). Corregir esta tendencia no tiene que buscar la equiparación total entre los géneros porque la realidad puede que no lo permita, pero sí hacer justicia social con aquellas mujeres dedicadas toda la vida al trabajo en el campo que, por falta de reconocimiento profesional y legal, no tienen derecho a nada.

ASAGA Canarias

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