Siete años después de la DANA de septiembre de 2019 que asoló la Vega Baja, ASAJA Alicante vuelve a reclamar al Gobierno de España que actúe con carácter de urgencia para acondicionar la comarca ante el riesgo de una nueva riada que podría poner en peligro la actividad agrícola, como ya sucedió entonces. La organización agraria denuncia que la Administración General del Estado sigue sin ejecutar las infraestructuras hidráulicas pendientes y reclama como actuaciones prioritarias la laminación de la presa de Tabala y de la rambla de Abanilla. “No podemos esperar a que la comarca vuelva a inundarse para reaccionar”, advierte ASAJA Alicante.
Una de las acciones que considera prioritarias es la presa de Tabala, destinada a laminar las avenidas procedentes de la vertiente norte de las sierras de Escalona y Altahona. Las aguas de esta cuenca terminan afectando especialmente a la zona sur de la Vega, con afecciones históricas en Arneva, El Mojón, Desamparados, Hurchillo, Correntías, Molins y la huerta de Bigastro. El presidente de ASAJA Alicante, José Vicente Andreu, reclama que se avance definitivamente hacia su ejecución después de tres décadas de espera, siendo el proyecto competencia de la Confederación Hidrográfica del Segura y el Ministerio para la Transición Ecológica.
También resulta inaplazable el laminado en la rambla de Abanilla, cuya enorme cuenca de aportación puede generar avenidas de gran magnitud. “No basta con conducir el agua hasta Santomera. La experiencia de 2019 demostró que necesitamos laminar las avenidas en cabecera y reducir el caudal que finalmente llega a la Vega Baja: esta rambla inundó Benferri, el Polígono de Puente Alto, Redován, el Escorratel y toda la zona baja de la comarca”, insiste.
ASAJA considera que una adecuada regulación de estas aguas permitiría, además, gestionar posteriormente parte de estos recursos para usos agrícolas. “Estamos hablando de agua que puede ser aprovechada para regadío; no tiene sentido limitarse a trasladar el problema aguas abajo cuando existen posibilidades de regulación”.
Pero de poco servirán las actuaciones en las cabeceras si la Vega Baja no dispone de una salida eficaz hacia el mar. Y aquí ASAJA Alicante vuelve a poner el foco en la desembocadura de Guardamar.
Espigón de Guardamar del Segura
ASAJA mantiene su reivindicación histórica de modificar el espigón de Guardamar o acometer una solución que permita recuperar una desembocadura eficaz del río, pues la configuración actual favorece la acumulación de gravas y arenas y genera un problema que va empeorando con el tiempo. “Cada vez hay menos capacidad de desagüe”. Ante los graves deterioros agrícolas que esta situación puede conllevar, José Vicente Andreu considera que “es urgente que el Gobierno de España, a través de su órgano competente, corrija la curvatura del espigón norte que actualmente se opone a la desviación natural con objeto de facilitar la salida natural desde el sur en caso de temporales”.

Conselleria
Cierto es que la Conselleria de Agricultura, liderada por Miguel Barrachina, ha realizado un importante esfuerzo inversor para la mejora y consolidación de la red de infraestructuras de riego, en acequias y azarbes de la huerta tradicional, incluida una actuación de dragado del cauce viejo.
Estas actuaciones, según ASAJA, deben ir acompañadas por la ejecución de las grandes obras que corresponden al Estado y que se han descrito anteriormente: presa de Tabala, rambla de Abanilla y modificación del espigón de Guardamar.
Por ello, José Vicente Andreu reclama al Gobierno de España que establezca un calendario concreto y una dotación económica para las actuaciones hidráulicas pendientes, y que se coordine con la Generalitat, la Confederación Hidrográfica del Segura y las comunidades de regantes para diseñar una estrategia integral que permita proteger definitivamente la huerta de la Vega Baja ante posibles inundaciones.
Fuente: Asaja Alicante

