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Copa-Cogeca traslada al comisario Hansen el impacto de la ola de calor en la agricultura y reclama una respuesta a la altura de la crisis

Los responsables de Copa-Cogeca de los países más afectados por las olas de calor de este verano —organización europea en la que se integra ASAJA— presentaron una primera evaluación de daños al comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen. Las pérdidas en maíz alcanzan el 70% en algunas zonas sin riego, la producción de forraje se desploma y la leche cae ya entre un 10% y un 15% en determinadas áreas.

Los líderes de Copa-Cogeca de los países más golpeados por las olas de calor participaron esta mañana en una reunión organizada por el comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, y el ministro Martin Heydon, en representación de la Presidencia irlandesa del Consejo de la UE.

El objetivo principal del encuentro era hacer balance de la situación y recabar información de primera mano de cara a la próxima reunión de ministros de Agricultura de la UE en Dublín, donde el asunto se incorporará al orden del día. Copa-Cogeca respaldó la iniciativa y aprovechó la ocasión para reclamar una respuesta proporcional a la magnitud de la crisis en el corto, medio y largo plazo.

Un deterioro generalizado en toda la UE

Los representantes de Copa-Cogeca trasladaron directamente al comisario Hansen el deterioro generalizado de las condiciones agrarias en la Unión Europea tras los fenómenos meteorológicos extremos que han azotado Europa este verano.

La información recabada entre los miembros de la organización muestra que, aunque los impactos varían entre países y regiones, el sur, el centro y el oeste de Europa han sido los más gravemente afectados. Eslovenia, Austria, Francia e Italia figuran entre los países que comunican consecuencias más severas. También se han notificado daños regionales significativos en España, Hungría, Alemania, Croacia, Chequia, Irlanda y Rumanía.

Cultivos herbáceos: pérdidas de hasta el 70% en maíz

Los cultivos herbáceos han resultado especialmente perjudicados, con cereales, maíz y oleaginosas entre las producciones más castigadas. Las pérdidas de maíz alcanzan entre el 50% y el 70% en Eslovenia, en torno al 40% en Francia y entre el 20% y el 25% en Italia, con mermas de hasta el 70% en algunas zonas sin regadío.

La patata, la remolacha azucarera y las hortalizas también han sufrido pérdidas importantes, particularmente allí donde el riego no está disponible o resulta insuficiente.

Fruta, viñedo y olivar, gravemente afectados

Los cultivos permanentes tampoco se han librado. La fruta, la uva y la aceituna han padecido estrés térmico, quemaduras por sol, caída del fruto y reducción de calibre y calidad, con impactos especialmente graves en Croacia, Italia, Eslovenia y España.

En Croacia se estima que la producción de fruta y uva será alrededor de un 30% inferior, mientras que más del 90% de las superficies de olivar carecería de riego.

La ganadería, bajo una presión creciente

La producción ganadera afronta una presión cada vez mayor. La menor disponibilidad de pastos y forrajes ha recortado con fuerza la producción de heno y de pasto, con pérdidas que alcanzan al menos el 50% en Hungría y entre el 30% y el 90% en las zonas afectadas de Alemania. Francia, Eslovenia, España, Italia e Irlanda también comunican una escasez significativa de alimentación para el ganado.

La producción de leche ha caído ya entre un 10% y un 15% en algunas zonas, y se están viendo afectados igualmente el bienestar animal, la fertilidad y el tamaño de las cabañas. La necesidad de comprar alimentación complementaria está elevando los costes de producción y genera preocupación por la seguridad del abastecimiento de piensos durante el próximo invierno.

Más allá de la cosecha de este verano

La crisis, que se suma a la de los insumos y a las fuertes subidas de los costes de los fertilizantes y de la energía, ya no es simplemente una cuestión de la cosecha de este verano. Supone un riesgo para la economía, la producción y la seguridad alimentaria, además de un riesgo inflacionista que se prolongará en los próximos meses.

Respuestas insuficientes y demasiado nacionales

Las respuestas a la crisis siguen siendo limitadas y, en su mayoría, nacionales o regionales, centradas en las ayudas de Estado, los seguros, la gestión del agua y el regadío. Los responsables de Copa-Cogeca consideran que estas medidas resultan insuficientes ante la dimensión europea y la extensión geográfica de los impactos.

Por ello reclaman una respuesta europea firme a corto, medio y largo plazo, que incluya:

  • Alivio inmediato de tesorería para las explotaciones.
  • Un uso más flexible de los instrumentos de la PAC.
  • Mayor coordinación a escala europea.
  • Más inversión en adaptación al clima: variedades resistentes, gestión del agua, infraestructuras de regadío y mejores herramientas de gestión de riesgos.

Trabas estructurales a medio plazo

A medio plazo, la organización sostiene que Europa debe abordar las limitaciones estructurales que restringen la capacidad de adaptación de los agricultores. Entre ellas, actuar sobre la Directiva de Nitratos, suspender el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) y aprobar un ómnibus de alimentación y piensos que ofrezca soluciones viables, incluido el acceso a productos fitosanitarios eficaces.

Los fenómenos extremos ya no son excepcionales

Con la mirada más a largo plazo, este verano ha dejado claro que los fenómenos meteorológicos extremos han dejado de ser excepcionales: afectan ya a toda Europa y en todas las estaciones. La agricultura europea necesita una orientación política clara a largo plazo y recursos financieros suficientes para construir resiliencia. La futura PAC y la OCM, junto con el Fondo Europeo de Competitividad, deben aportar la capacidad de inversión necesaria para la adaptación, la innovación, la gestión del agua y la gestión de riesgos.

Los agricultores y sus cooperativas no solo producen alimentos y garantizan la seguridad alimentaria: también gestionan el territorio, mantienen vivo el medio rural y, como ha demostrado la lucha contra los incendios forestales de este verano, contribuyen directamente a la protección de nuestras comunidades.

Por todo ello, Copa-Cogeca reclama tanto una respuesta europea inmediata a esta crisis como una estrategia clara a largo plazo que haga más resiliente a la agricultura europea, y se declara dispuesta a trabajar con el comisario Hansen, la Comisión Europea, los Estados miembros y el Parlamento Europeo para que las lecciones de este verano se traduzcan en acciones concretas. Europa no puede permitirse esperar a la próxima crisis para invertir en la resiliencia de su agricultura.

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