El sector avícola de carne cerró 2025 con cifras sólidas. La producción alcanzó los 1,89 millones de toneladas, un 4,4% más que en 2024, con 892,7 millones de aves sacrificadas. El pollo broiler sigue siendo el gran protagonista y concentra en torno al 84% del total.
Con estos datos, España se consolida como el segundo productor de carne de ave de la Unión Europea, con cerca del 17,2% de la producción comunitaria, solo por detrás de Polonia. La actividad se reparte sobre todo entre Andalucía (24,8%), Cataluña (20,3%) y Galicia (12,3%), las tres comunidades que lideran el sector. El número de explotaciones también creció: en 2025 había 24.453 granjas avícolas, un 5,3% más que el año anterior.
En el mercado, el precio medio del pollo escaló hasta un máximo histórico de 2,31 €/kg, un 3,1% por encima de 2024, empujado por el tirón de la demanda y por unos costes de producción que siguen altos. De hecho, el consumo de pollo fresco en los hogares españoles subió un 5%, confirmando la recuperación iniciada en 2023 y reafirmándolo como la carne más consumida en España.
El comercio exterior mantuvo su tónica habitual: se exportaron 280.980 toneladas (+6,8%) y se importaron 308.516 (+7,8%), de modo que la balanza sigue siendo negativa. Aun así, el grado de autoabastecimiento se situó en el 98,6%, prueba de la capacidad del sector para cubrir la demanda interna.
En conjunto, la avicultura de carne afronta el ejercicio en una posición favorable. La principal incógnita está fuera de las granjas: la situación geopolítica internacional y su posible impacto sobre los costes de producción, el factor que más podría alterar el rumbo del sector.

