Saltar al contenido

ARAG-ASAJA denuncia que en Rioja sobran bodegas que tratan de cuadrar sus cuentas a costa de las de los viticultores

Tras la presentación de los últimos datos del Observatorio de Precios Agrarios de La Rioja correspondientes al año 2025, ARAG-ASAJA exige a las bodegas que los precios de compra de la uva reflejen de forma real los costes de producción y las elevadas exigencias de calidad que soportan los viticultores.

ARAG-ASAJA considera que las cifras conocidas ponen negro sobre blanco la cruda y dolorosa realidad económica de las explotaciones vitícolas y deben traducirse en una respuesta por parte de las bodegas a la hora de fijar los precios de la vendimia 2026.

La organización profesional agraria recuerda que el viticultor no produce de cualquier manera ni puede incrementar libremente su producción para compensar unos precios bajos. De hecho, debe cumplir los parámetros de calidad establecidos por la DOCa Rioja, ajustarse a los rendimientos fijados por el Consejo Regulador y asumir tratamientos, mano de obra, maquinaria, controles y todas las labores necesarias para obtener una uva acorde con las exigencias de Rioja.

Lo mismo que las bodegas exigen al viticultor calidad, rendimientos determinados y el cumplimiento de unas condiciones de producción muy exigentes, ARAG-ASAJA reclama que, si se exige una uva de calidad, hay que pagarla como tal. No puede ser que haya bodegas que pretendan sanear sus cuentas a costa de la rentabilidad del viticultor.

Se habla continuamente de defender la calidad de Rioja, pero esa calidad empieza en el viñedo. Las bodegas tienen que asumir su responsabilidad y pagar precios que remuneren el esfuerzo económico que realizan los viticultores.

Por ello, la organización agraria exige a las bodegas que tengan en cuenta los costes reales de producción, la reducción de rendimientos y el valor añadido de la calidad a la hora de establecer los precios de compra de la uva de esta próxima cosecha.

ARAG-ASAJA señala que, tras seis campañas con precios de ruina, son muchos los viticultores que han abandonado su explotación y otros tantos que se plantean hacerlo.

De hecho, la demostración de la pérdida de rentabilidad no solo es palmaria sino dramática, pues no hay más que comprobar la salida de viticultores y de jóvenes del sector en los últimos años y, ni qué decir, del abandono del cultivo de muchos viñedos.

ARAG-ASAJA considera que el futuro de la DOCa Rioja pasa necesariamente por garantizar la viabilidad económica de las explotaciones vitícolas y recuerda que esa viabilidad depende, en buena medida, de que las bodegas paguen precios que permitan obtener una rentabilidad justa al viticultor.

Porque sin viticultores, no hay Rioja.

ARAG

Gestionar Cookies
Aviso de cookies
Utilizamos cookies para ofrecerte la mejor experiencia en nuestra web.

Puedes aprender más sobre qué cookies utilizamos o desactivarlas en los ajustes. Para obtener información adicional sobre el uso de las cookies, acceda a nuestra política de cookies