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ASAJA-ARAG exige ampliar el plazo para ajustar las expectativas productivas y denuncia que el viticultor vuelve a asumir los sacrificios en Rioja

ARAG-ASAJA ha reclamado al Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja que amplíe el plazo establecido inicialmente hasta el próximo 23 de agosto para tirar uva en los viñedos de Rioja Alta y Rioja Alavesa y ha advertido de que, una vez más, son los viticultores quienes están teniendo que asumir con su trabajo y a su costa las medidas adoptadas para tratar de equilibrar la situación de la Denominación.

La organización agraria considera que el plazo concedido resulta claramente insuficiente, especialmente después de que el propio Consejo Regulador de la DOCa Rioja haya suspendido este sábado el acceso al Portal del Viticultor, una información imprescindible para conocer su situación y decidir qué actuaciones deben realizar en sus viñedos.

Esta incidencia ha reducido todavía más un periodo ya de por sí muy ajustado y está obligando a los viticultores a trabajar contrarreloj para organizar unas labores que requieren planificación y disponibilidad de mano de obra.

ARAG-ASAJA reclama que este tipo de información tiene que estar a disposición de los viticultores con tiempo y garantías suficientes y recuerda que incidencias de este tipo no hacen más que generar más incertidumbre y nerviosismo entre los viticultores de Rioja, algo que ya vienen padeciendo por desgracia varios años durante los que han realizado importantes sacrificios para contribuir al equilibrio entre la oferta y la demanda, dado que han asumido reducciones de rendimientos e incrementos de costes, por lo que considera inaceptable que a estas alturas se haya restringido el acceso a la información, aunque sea temporalmente.

La organización recuerda que el esfuerzo que se pide ahora a los viticultores, y tal como ya denunció nuevamente hace pocos días, no ha tenido hasta ahora una correspondencia suficiente en los precios que reciben los productores por su uva. Los viticultores acumulan varias campañas con una rentabilidad muy reducida o directamente nula, mientras continúan aumentando los costes de producción y las exigencias que deben asumir en sus explotaciones.

A estas dificultades se suma la falta de mano de obra existente en estas fechas. La eliminación de uva requiere organizar cuadrillas y programar los trabajos con antelación, algo muy difícil cuando existe un margen de apenas unos días y los productores no disponen en estos momentos de acceso a la información necesaria para tomar decisiones.

Para la organización profesional agraria no se puede pedir continuamente sacrificios al viticultor y, al mismo tiempo, ponerle cada vez más dificultades para realizar su trabajo.

Por ello, advierte que es necesario que las decisiones adoptadas dentro de la DOCa Rioja tengan en cuenta la realidad diaria de las explotaciones.

La organización agraria insiste en que cualquier medida destinada a ajustar rendimientos o contribuir al equilibrio de la Denominación debe contar con plazos razonables, información fiable y disponible desde el primer día y en condiciones que permitan a los agricultores organizar adecuadamente sus explotaciones.

Porque, como ARAG-ASAJA ha venido defendiendo ante el inicio de esta nueva vendimia, sin rentabilidad no hay viticultores y sin viticultores no hay Rioja.

ASAJA RIOJA

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