Un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Escuela de Gerontología Leonard Davis de la Universidad del Sur de California (USC) apunta a que los principales efectos de la dieta mediterránea estarían mediados por unas diminutas proteínas presentes en las mitocondrias de las células humanas. La investigación la recoge el medio especializado IM Médico. Se trata de una hipótesis que el propio trabajo plantea en términos de sugerencia, no de conclusión cerrada.
Las dos microproteínas mitocondriales en las que se centra el estudio son la humanina y la SHMOOSE. Según el trabajo, las personas que siguen de cerca este patrón alimentario podrían presentar niveles más altos de ambas. La literatura científica previa las había vinculado a procesos cardiovasculares y de neurodegeneración.
La dieta mediterránea se caracteriza por una amplia variedad de alimentos ricos en nutrientes. Las legumbres, los cereales, las frutas y las verduras actúan como fuentes primarias de carbohidratos, proteínas y fibra, mientras que los frutos secos y el aceite de oliva virgen extra aportan las principales grasas dietéticas. A ello se suman cantidades moderadas de pescado, aves y productos lácteos, con un consumo limitado de carne roja, que completan la ingesta total de proteínas.
Este patrón alimentario es además rico en polifenoles bioactivos, también conocidos como fitonutrientes. El estudio de la USC se plantea así como una vía abierta para entender qué mecanismos celulares están detrás de los efectos asociados a la dieta mediterránea. Las conclusiones se expresan en condicional y no establecen relaciones de causa y efecto.
Fuente: ASAJA Jaén

