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Andalucía incrementa un 30% la superficie de girasol y consolida el cultivo como alternativa preferente para los agricultores

Sevilla concentra el 55% de la superficie andaluza, mientras el mercado mundial avanza hacia cosechas récord y una demanda sostenida de aceites vegetales

ASAJA-Sevilla reúne a productores, industria e investigadores para analizar las oportunidades del girasol en un contexto de déficit nacional de oleaginosas y crecimiento del consumo mundial

El girasol ha adquirido este año un protagonismo especial en Andalucía, que alcanza las 240.862 hectáreas cultivadas, el 29% de la superficie nacional (820.000 ha). De ellas, 132.355 hectáreas corresponden a la provincia de Sevilla, que concentra el 55% del total andaluz y ha incrementado su superficie un 28% respecto al pasado año (95.310 ha).

Este crecimiento, cercano al 30% en Andalucía, confirma la consolidación del girasol como una de las alternativas más interesantes para el agricultor. A su competitividad económica se suma su excelente adaptación a las exigencias de la nueva PAC, al favorecer la diversificación y la rotación de cultivos, así como su capacidad para generar valor añadido y actividad económica en el medio rural. Dentro de esta evolución, merece especial atención el crecimiento del girasol alto oleico. En Andalucía, se estima que esta variedad representará entre el 75% y el 80% de la superficie sembrada, consolidando una tendencia claramente al alza. Este avance responde a la creciente demanda de la industria agroalimentaria, que requiere aceites vegetales más estables y con un mejor perfil nutricional.

Con el objetivo de analizar la evolución de la campaña, la situación del mercado y las perspectivas de este cultivo estratégico, ASAJA-Sevilla celebró ayer, junto con la Lonja de Cereales y Oleaginosas de Sevilla, la jornada ‘El cultivo del girasol a debate: análisis de la situación actual y de mercado’, que reunió a más de un centenar de agricultores y a destacados representantes de la investigación, la comercialización y la industria.

El encuentro, organizado con la colaboración de la Cámara de Comercio de Sevilla, Syngenta y la Fundación Caja Rural del Sur, fue inaugurado por la presidenta del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA), Marta Bosquet; el presidente de la Lonja de Cereales y Oleaginosas de Sevilla, Pablo González del Corral; y la presidenta de ASAJA-Sevilla, María Morales.

Morales destacó que el girasol se ha convertido en una alternativa especialmente atractiva para los agricultores, tanto por la baja rentabilidad de otros cultivos herbáceos con altos costes y precios bajos como por las dificultades que las sucesivas borrascas provocaron durante la campaña de siembra. En este contexto, defendió que «el girasol representa hoy un eslabón entre la tierra sin rentabilidad y la demanda de una industria necesitada de producto nacional».

Asimismo, recordó que España mantiene un déficit estructural en la producción de oleaginosas, por lo que consideró prioritario aumentar la producción nacional para reducir la dependencia exterior y garantizar el suministro de materia prima a la industria española de aceites y harinas vegetales. En este sentido, señaló que el girasol constituye una alternativa estratégica tanto para las explotaciones de secano como de regadío y responde a la creciente demanda de productos nacionales, trazables y sostenibles.

En la misma línea, la presidenta del IFAPA, Marta Bosquet, destacó el papel estratégico del girasol para la agricultura de secano andaluza y puso en valor su contribución a la sostenibilidad de las explotaciones: “Además de su peso económico, aporta un elevado valor agronómico y ambiental: mejora la estructura y la fertilidad del suelo, favorece la biodiversidad, requiere un menor uso de insumos y presenta una buena resistencia a las enfermedades, lo que lo convierte en un aliado natural de los ecosistemas mediterráneo”.

Bosquet incidió además en que el principal desafío del cultivo pasa por adaptarse a los efectos del cambio climático, la volatilidad de los mercados y el incremento de los costes de producción. Para afrontar estos retos, destacó la labor investigadora del IFAPA en el desarrollo y evaluación de nuevas variedades y técnicas de cultivo que permitan mejorar la productividad y la rentabilidad de las explotaciones. Solo en la última campaña, el Instituto llevó a cabo más de una veintena de ensayos sobre girasol en distintas localidades sevillanas con el objetivo de facilitar a los agricultores herramientas que les ayuden en la toma de decisiones y a avanzar hacia un modelo productivo más sostenible y competitivo. “Si no hay rentabilidad, no hay sostenibilidad”, concluyó.

Las oleaginosas, en máximos históricos

En la ponencia central de la jornada, Pedro Villa, socio de Northstar Brokerage Commodities, analizó la evolución del mercado internacional de las oleaginosas y los aceites vegetales, destacando que la campaña 2026/2027 marcará un nuevo récord histórico, con una producción mundial de semillas oleaginosas de 703 millones de toneladas(t), impulsado principalmente por la soja, que representa el 63 % de la producción mundial, con 441 millones de t. Le siguen la colza, con 86 millones de t, y el girasol, con 63 millones, de forma que estos tres cultivos concentran el 85 % de la oferta global. En los últimos tres años la producción mundial ha aumentado cerca de 30 millones de t, gracias al crecimiento de la soja (+15 millones), la colza (+10 millones) y el girasol (+8 millones), reflejando una expansión sostenida para atender una demanda mundial en constante aumento.

En aceites vegetales, la producción mundial también alcanzará este año un máximo histórico de 240 millones de t, suponiendo el girasol un 10%, pero el consumo iguala prácticamente la producción, con 273 millones de t, lo que deja la relación entre existencias y consumo en apenas el 12,8 %, el nivel más bajo de los últimos cinco años, “un dato ilusionante que demuestra que el mundo está preparado para absorber ese incremento de producción”, como aseguró Villa. Este equilibrio ajustado entre oferta y demanda sostiene, además, las expectativas de precios para las oleaginosas. Aunque el aceite de palma continúa liderando el mercado internacional con 48 millones de t exportadas, el aceite de girasol mantiene una posición estratégica: representa el 10 % de la producción mundial y mueve alrededor de 16 millones de toneladas en el comercio internacional, un volumen similar al del aceite de soja pese a que esta produce siete veces más semilla.

Las perspectivas de mercado apuntan a un escenario favorable para el girasol y la colza, pese a la previsión de cosechas récord. La colza alcanzará una producción mundial de 86 millones de t, pero las existencias previstas para finales de la campaña serán las más bajas de los últimos cuatro años debido a la fortaleza de la demanda. En paralelo, el mercado seguirá atento a los riesgos climáticos asociados al fenómeno de El Niño, que podría reducir la producción de aceite de palma en el sudeste asiático durante 2027 y tensionar aún más el mercado de aceites vegetales. Este contexto, unido al diferencial de precios que el aceite de girasol ha mantenido durante el último año frente a la soja y la palma, refuerza las expectativas de rentabilidad para este cultivo en las próximas campañas.

Perspectivas para el girasol

Tras analizar el contexto general, Villa centró su intervención en el mercado internacional del girasol, cuya producción mundial alcanzará previsiblemente un máximo histórico de 63 millones de t en la campaña 2026/2027 gracias a la recuperación de las cosechas en los principales países productores. La mejora llega después de un año marcado por las elevadas temperaturas en la cuenca del Mar Negro, donde se concentra cerca del 70 % de la producción mundial, que redujeron significativamente las cosechas y tensionaron el mercado.

En España, las previsiones apuntan a un incremento de la superficie sembrada y a una producción cercana a las 800.000 toneladas (650.000 t en 2025), impulsada por el crecimiento del cultivo en Andalucía (240.862 ha frente a 180.000 en 2025) y, especialmente, en Castilla y León. Aun así, la cosecha nacional sigue siendo insuficiente para cubrir la demanda de la industria transformadora, cuya capacidad de procesado supera 1,5 millones de t y podría absorber incluso dos millones de t si las condiciones de mercado fueran favorables. España mantiene además un déficit estructural de materias primas oleaginosas, con importaciones anuales de alrededor de 600.000 t de aceite de girasol, 100.000 t de colza y 3,5 millones de t de soja.

Las perspectivas del mercado continúan también respaldadas por el crecimiento del consumo mundial de aceites vegetales para la producción de biodiésel. La fabricación global alcanzará este año 69,5 millones de t, frente a los 53 millones de 2022, impulsada por decisiones regulatorias en países como Indonesia y Estados Unidos. No obstante, el mercado seguirá condicionado por factores geopolíticos y climáticos. La guerra entre Rusia y Ucrania —los dos mayores exportadores mundiales de aceite de girasol, con cinco y 4,5 millones de t de exportaciones, respectivamente— y los episodios de calor extremo en países productores como Francia y Hungría continúan siendo los principales riesgos para la evolución de la oferta y de los precios internacionales.

Por otro lado, se prevé que los precios de aceites crudos se mantengan en niveles más altos hasta agosto y principios de septiembre, y que a partir de esa fecha, evolucionen a la baja coincidiendo con la entrada en el mercado de la cosecha de los países productores de la cuenca del Mar Negro.

Una visión compartida del mercado

La jornada concluyó con una mesa redonda moderada por la presidenta de ASAJA-Sevilla, en la que representantes de los distintos eslabones de la cadena de valor del girasol analizaron los principales retos y oportunidades del sector desde la perspectiva de la producción, la innovación, la comercialización y la industria, destacando aspectos claves como lo que puede aportar la nueva normativa europea sobre Nuevas Técnicas Genómicas a este cultivo, ola necesidad, compartida por todos, de aglutinar la producción y mercado de futuro, traducido en una búsqueda de sinergias y acercamiento entre la industria y la producción que garantice precios medios que ofrezcan un margen de rentabilidad a todas las partes.

En la mesa intervinieron Arturo Hidalgo, director gerente de Cocereales, en representación del sector comercializador y productor; Manuel Salvador,responsable de la unidad de semillas para cultivos extensivos de Syngenta en España, en representación del sector tecnológico; Francisco Navarro, responsable nacional de compras de Agropro, representando al sector industrial; y Carlos Estévez, CEO de la consultora CROPS, en representación del sector productor.

Fuente: ASAJA Sevilla

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