El sector español del vacuno de carne atraviesa una situación especialmente complicada marcada por la caída de los precios, la debilidad del consumo interno, las dificultades en los mercados internacionales y el desplome de las exportaciones de bovino vivo. Así lo refleja el último Barómetro Vacuno elaborado por PROVACUNO y Mercolleida correspondiente al mes de mayo de 2026.
Según el informe, la oferta de animales continúa siendo superior a la demanda, lo que está provocando una acumulación de ganado en las explotaciones y una creciente presión sobre las cotizaciones. El mercado español consolidó durante mayo la tendencia bajista observada en los meses anteriores, en un contexto en el que los productores priorizan dar salida a los animales antes que mantener los precios.
El consumo interno sigue condicionado por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, que optan cada vez más por proteínas más económicas como el pollo o el porcino. A ello se suma el elevado nivel de existencias en la industria cárnica, con cámaras frigoríficas llenas de stock que están ralentizando las compras y las programaciones de sacrificio.
En el ámbito internacional, la carne española se enfrenta además a una creciente competencia de países como Polonia, Alemania o Brasil, mientras mercados tradicionales muestran una actividad limitada. La preocupación del sector también se extiende al acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur y a la posible entrada de carne sudamericana en condiciones más competitivas.
Las exportaciones españolas de carne fresca de vacuno alcanzaron en marzo las 16.306 toneladas, un 15% más que un año antes. Portugal, Italia y Argelia fueron los principales destinos. En cambio, las exportaciones de carne congelada descendieron un 4%, mientras que las importaciones aumentaron un 7%.
Uno de los datos más preocupantes del informe es la práctica paralización de las exportaciones de bovino vivo a terceros países. Durante marzo de 2026 únicamente se exportaron 13 animales, frente a las 3.250 cabezas registradas en el mismo mes del año anterior. Las restricciones sanitarias derivadas de la Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC) continúan condicionando gravemente este comercio.
En cuanto al mercado de reposición, los precios comienzan a corregirse tras varios meses de fuertes incrementos. Los cebaderos trabajan con márgenes cada vez más estrechos debido a la caída del valor de la carne y al elevado coste de los animales adquiridos anteriormente. No obstante, la escasez de oferta de mamones sigue limitando descensos más pronunciados.
Por el lado de los costes de producción, los cereales mantienen una relativa estabilidad. El trigo y la cebada muestran una ligera tendencia bajista gracias a la llegada de la nueva cosecha, mientras que el maíz registra cierto encarecimiento por su dependencia de los mercados internacionales. Esta situación aporta algo de alivio a las explotaciones, aunque resulta insuficiente para compensar las dificultades que atraviesa actualmente el sector.
Fuente: ASAJA Sevilla
