La gestión de la mosca del olivo (Bactrocera oleae) ha evolucionado en los últimos años hacia un modelo basado en la Gestión Integrada de Plagas, cuyo objetivo no es eliminar por completo la plaga, sino mantenerla por debajo del umbral de daño económico. Así lo recuerda la Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF).
Este enfoque combina prevención, vigilancia, conocimiento técnico y uso racional de tratamientos fitosanitarios. En Andalucía, el Reglamento de Producción Integrada del olivar prioriza las medidas preventivas, biológicas y culturales, reservando los tratamientos químicos únicamente para situaciones justificadas.
La RAIF desempeña un papel fundamental en este sistema, ya que ofrece información continua sobre la evolución de la plaga y permite tomar decisiones basadas en el riesgo real de cada zona. De este modo, los agricultores pueden ajustar sus actuaciones al estado del cultivo y evitar tratamientos innecesarios.
Entre las prácticas culturales recomendadas destacan la recolección temprana, las labores superficiales del suelo tras la cosecha y el fomento de la biodiversidad mediante cubiertas vegetales y refugios para fauna auxiliar. La elección de variedades menos sensibles también puede contribuir a reducir la incidencia de la plaga.
El control biológico adquiere cada vez más importancia en el olivar. Diversos estudios en olivares ecológicos han demostrado el papel de organismos beneficiosos como arañas, tijeretas y carábidos, capaces de depredar pupas de la mosca y contribuir a la regulación natural de sus poblaciones.
Junto a estas medidas, avanzan nuevas líneas de investigación basadas en microorganismos entomopatógenos como Beauveria y Metarhizium, así como en la manipulación del microbiota de la plaga. Estas herramientas podrían abrir nuevas posibilidades de control más específico y sostenible.
La estrategia actual no renuncia al uso de fitosanitarios, pero los integra como una herramienta más dentro de un manejo global basado en la observación, la prevención y el equilibrio entre métodos disponibles. En todo caso, deben emplearse únicamente productos registrados y autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Fuente: ASAJA Jaén

