Joaquín Antonio Pino denuncia que el calor extremo ha rematado la cosecha en una provincia que encadena cuatro de las últimas cinco campañas con rendimientos muy por debajo de lo necesario para cubrir costes.
ASAJA Ávila alerta de la gravísima situación que atraviesa el sector cerealista de la provincia, que afronta una de las campañas más complicadas y costosas de los últimos años.
A falta de que la recolección comience de forma generalizada, la organización agraria estima que las pérdidas económicas superarán los 50 millones de euros en el conjunto de la provincia abulense.
Las lluvias de primavera habían permitido recuperar parcialmente el estado de muchos cultivos herbáceos de secano. Sin embargo, la llegada prematura de temperaturas propias del verano ha cortado de forma brusca el ciclo vegetativo de las plantas y ha provocado una importante merma en el llenado del grano, especialmente en las siembras más tardías.
“El calor ha llegado en el peor momento. El campo había mejorado con las lluvias, pero las altas temperaturas han destrozado en pocos días buena parte de las expectativas de cosecha”, ha señalado Joaquín Antonio Pino, presidente de ASAJA Ávila.
Los daños son especialmente visibles en el cereal, cultivo mayoritario en la provincia, pero también afectan a otras producciones de secano como la colza, las vezas, los guisantes o los garbanzos. En el caso de los forrajes, los resultados han sido mejores que en el cereal, aunque tampoco han alcanzado la producción que inicialmente se esperaba.
ASAJA Ávila advierte de que numerosos agricultores se han visto obligados a segar en verde ante la escasa producción que ofrecía esperar a la cosecha. Otros ni siquiera han podido hacerlo en las condiciones deseadas por no disponer de maquinaria propia y por la elevada demanda de servicios de terceros concentrada en las mismas fechas.
La organización recuerda, además, que esta campaña no es un episodio aislado. La agricultura de secano en Ávila encadena ya cuatro de las últimas cinco campañas con bajos rendimientos, falta de lluvias o excesos de temperatura en momentos clave del cultivo. Una sucesión de años malos que está erosionando gravemente la viabilidad económica de muchas explotaciones familiares.
A la reducción de producción se suma un problema de enorme magnitud: el incremento de los costes, lo que ha provocado que esta sea una de las campañas más caras que han afrontado los agricultores de la provincia.
“Estamos ante una campaña de costes históricos. El coste de producción supera ya los 800 euros por hectárea. Hace unos años se podía sembrar prácticamente por la mitad. Hoy el agricultor se juega mucho más dinero y, cuando llega una campaña como esta, las pérdidas son mucho más cuantiosas”, ha denunciado Pino.
Según ASAJA Ávila, con los rendimientos previstos en buena parte de la provincia no se va a cubrir ni el 50% de los gastos asumidos por hectárea. La situación resulta todavía más preocupante porque los precios del cereal continúan en niveles que no permiten garantizar la rentabilidad de las explotaciones ni siquiera en campañas normales.
“La cuenta es sencilla: cada año cuesta más producir y cada año resulta más difícil recuperar la inversión. Así no se puede sostener el sector. No hablamos de ganar más o menos, hablamos de poder seguir funcionando”.
La organización agraria considera que la situación del cereal refleja los problemas estructurales que arrastra la agricultura de secano en la provincia: costes disparados, precios en origen insuficientes, mayor exposición a episodios climáticos extremos y una normativa cada vez más alejada de la realidad productiva.
“Los agricultores no piden privilegios ni ayudas permanentes. Lo que reclaman es poder vivir de su trabajo. No es razonable asumir costes históricos, soportar una climatología cada vez más extrema y vender después por debajo de lo que cuesta producir. Eso desvirtúa por completo el objetivo de la Ley de la Cadena Alimentaria”, ha señalado el presidente de ASAJA Ávila.
La asociación agraria reclama a las administraciones medidas urgentes para garantizar la continuidad de las explotaciones cerealistas. Entre ellas, exige el cumplimiento real de la Ley de la Cadena Alimentaria, instrumentos eficaces para compensar los daños por adversidades climáticas, una mejora del sistema de seguros agrarios, medidas fiscales y financieras para las explotaciones afectadas y una política agraria que tenga en cuenta la realidad del secano abulense.
La Comisión Provincial de Estadística Agraria de Ávila ya ha rebajado las previsiones iniciales de rendimiento, confirmando una tendencia que los agricultores venían constatando sobre el terreno. No obstante, ASAJA Ávila advierte de que la cosecha aún no ha comenzado de forma generalizada y de que los datos reales podrían ser incluso peores que los manejados hasta ahora.
Esta alerta en Ávila se enmarca en un contexto regional de fuerte caída de la producción cerealista, tal y como ya advirtió recientemente ASAJA Castilla y León. No obstante, ASAJA Ávila insiste en que el impacto en la provincia es especialmente grave por la sucesión de campañas negativas y por el peso que el secano tiene en la economía agraria abulense.
“El campo abulense no puede seguir encadenando campañas de pérdidas. Si no se toman medidas y no se garantiza la rentabilidad de las explotaciones, muchas de ellas no podrán continuar. Y cuando una explotación deja de sembrar, no solo pierde el agricultor: pierde el pueblo, pierde la economía rural y pierde la capacidad productiva de toda la provincia”, ha concluido Pino.
Fuente: ASAJA Ávila

