Cuando se habla de grandes referentes de la natación olímpica, nombres como Michael Phelps y Ryan Lochte destacan por su palmarés y dominio en la competición internacional. Más allá del entrenamiento o la preparación física, ambos compartían un elemento común en su alimentación: el aceite de oliva virgen extra (AOVE), según recoge un estudio del consultor estratégico Juan Vilar.
Michael Phelps continúa siendo el deportista olímpico más laureado de la historia con 28 medallas, de las cuales 23 son de oro. Por su parte, Ryan Lochte se consolidó como uno de los nadadores más completos y exitosos gracias a sus resultados en pruebas de estilos, espalda y libre. Ambos formaron parte de una generación de atletas cuya preparación nutricional alcanzó un nivel de precisión casi científico.
Un reportaje publicado por ABC News durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012 detallaba algunos hábitos alimentarios de los deportistas de élite. En el caso de Ryan Lochte, una de sus comidas de recuperación incluía pechuga de pollo a la plancha, pasta integral y ensalada aliñada con zumo de limón y aceite de oliva virgen extra.
El AOVE constituye una de las principales fuentes de grasa saludable de la dieta mediterránea y aporta ácido oleico, antioxidantes naturales y compuestos fenólicos con efecto antiinflamatorio. La recuperación muscular, el control de la inflamación y la protección cardiovascular son factores fundamentales para deportistas sometidos a elevadas cargas de entrenamiento y competición.
Diversos estudios científicos han relacionado el consumo habitual de aceite de oliva virgen extra con una mejor respuesta inflamatoria, menor estrés oxidativo y una recuperación fisiológica más eficiente tras esfuerzos intensos. Frente a otros aceites refinados, el AOVE aporta no solo energía, sino también una importante fracción bioactiva que puede resultar determinante en deportes de alta exigencia física como la natación de élite.
Aunque durante años la atención mediática sobre la dieta de Michael Phelps se centró en las más de 10.000 calorías diarias que llegó a consumir en etapas de máxima carga, detrás de esas cifras existía un principio nutricional básico: combinar energía, recuperación y grasas de alta calidad. Desde los olivares mediterráneos hasta los centros de alto rendimiento, el aceite de oliva virgen extra sigue reforzando su posición como uno de los grandes referentes nutricionales del deporte profesional.
Fuente: ASAJA Jaén

