En los últimos meses, el debate en torno al Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) ha despertado una preocupación creciente en el sector agrario europeo y español. El encarecimiento potencial de los insumos y su impacto sobre la competitividad de las explotaciones no es una cuestión menor y merece ser analizada con rigor.
Ahora bien, el error sería analizar el CBAM como si fuera un elemento aislado. En realidad, es una pieza derivada de un marco más amplio, el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS), que ya está afectando de forma directa a sectores estratégicos como el de los fertilizantes.
Sin embargo, el problema de fondo no responde a un único factor. La pérdida de competitividad de la industria europea de fertilizantes es el resultado de una combinación de decisiones que han ido acumulando costes y distorsiones en el mercado. Entre ellas, la aplicación del ETS, el mantenimiento de aranceles en el marco de la nación más favorecida (NMF) a determinados países como Estados Unidos o Trinidad y Tobago, la imposición de nuevos aranceles a fertilizantes procedentes de Rusia y Bielorrusia, y el impacto del Pacto Verde Europeo (Green Deal), especialmente a través del encarecimiento del gas.
Todo ello se produce, además, en un contexto de competencia global profundamente desigual, donde los productores de terceros países no están sujetos a las mismas exigencias regulatorias ni a los mismos costes. El resultado es evidente, una pérdida de competitividad frente a actores externos que operan en condiciones mucho más favorables.
Desde ASAJA venimos advirtiendo de forma reiterada sobre esta situación. El encarecimiento de insumos clave como los fertilizantes está tensionando al límite la viabilidad de muchas explotaciones agrarias y agravando la pérdida de competitividad del campo español.
En el caso de los fertilizantes, las consecuencias son claras. Europa y España han visto cómo su capacidad productiva se reduce, mientras aumenta la dependencia de importaciones exteriores. Lo que antes era un sector estratégico europeo está hoy cada vez más expuesto a decisiones y mercados fuera de la UE.
En este escenario, el ETS añade una presión adicional sobre los costes de producción. En lugar de fortalecer la industria europea, contribuye a debilitarla, trasladando ese impacto directamente a toda la cadena agroalimentaria y, en última instancia, al agricultor.
El encarecimiento de los fertilizantes no es un efecto abstracto. Se traduce en mayores costes para las explotaciones en un momento ya marcado por la volatilidad de los mercados y la tensión en los insumos. Mientras tanto, los productores de fuera de la UE operan sin estas cargas, ampliando aún más la brecha competitiva.
En este contexto, el CBAM se presenta como una herramienta destinada a equilibrar el terreno de juego. Sin embargo, existe un riesgo evidente, que termine siendo un mecanismo corrector parcial que no actúa sobre el origen del problema, sino sobre sus efectos. Si no se revisa en profundidad el papel del ETS en el sector de los fertilizantes, cualquier ajuste será insuficiente.
A ello se suma una cuestión de fondo que no puede ignorarse, la seguridad estratégica. La industria de fertilizantes es esencial para garantizar la producción de alimentos. Su debilitamiento implica una mayor dependencia exterior y una menor capacidad de reacción ante crisis internacionales, especialmente en un contexto geopolítico inestable y con vulnerabilidades en rutas críticas del comercio global.
En este escenario, seguir acumulando instrumentos regulatorios sin abordar la raíz del problema solo conduce a una pérdida progresiva de capacidad productiva en Europa y en España, junto con una creciente dependencia de los terceros países.
La prioridad debe ser clara: actuar sobre el origen del problema. Y eso pasa necesariamente por revisar en profundidad y avanzar hacia la eliminación del ETS en el sector de los fertilizantes si se quiere preservar la competitividad, la autonomía estratégica y la viabilidad del modelo agroalimentario europeo.
Firma: Teresa Lirola (Oficina de ASAJA Bruselas)

