El sector porcino analiza su transformación en Navarra. Expertos advierten, en un evento organizado por UAGN y Anprogapor, sobre los retos en bioseguridad, normativa y comunicación en un contexto de cambios productivos y presión ambiental.
Más de 70 profesionales se dieron cita en una jornada en Navarra para abordar los desafíos y oportunidades del porcino, poniendo el foco en la evolución del mercado, las exigencias regulatorias y la necesidad de reforzar la imagen del sector. El encuentro tuvo lugar en la Cooperativa de Caparroso, organizado por UAGN y Anprogapor, en colaboración con Costa Group y Gam Family, y conducido por Víctor Molano, coordinador editorial de Tierras Porcino–Interempresas, bajo el título ‘El porcino. Un sector en transformación’.
La apertura corrió a cargo de Liborio Oficialdegui, representante de Anprogapor en Navarra, quien destacó que el porcino representa entre el 25% y el 30% de la actividad ganadera en la comunidad, y animó al sector a adoptar una actitud más proactiva en su defensa y comunicación.
Un sector clave en la economía
Durante su intervención, Miguel Ángel Higuera, director de Anprogapor, subrayó que el porcino es el primer sector ganadero en España, con un peso del 0,82% del PIB. Repasó además la evolución de la producción y el consumo de carne de cerdo, condicionados por precios y demanda global.
Higuera recordó el impacto de la peste porcina africana en 2019, que provocó una caída de la producción, especialmente en China, país que posteriormente ha acelerado su industrialización, con un 70% de su producción en granjas intensivas.

Tendencias globales y europeas
El director de Anprogapor analizó el crecimiento de la población mundial, actualmente en torno a 8.000 millones de personas, y su relación con la demanda de proteína. Advirtió de que será necesario aumentar la producción o reducir el consumo.
En Europa, señaló que en 2025 la producción ha crecido un 2,3%, aunque las previsiones para 2035 apuntan a un cambio de tendencia: el sector avícola será el único en crecimiento, mientras que el vacuno caerá y el porcino podría reducirse por la presión normativa, sanitaria y medioambiental. Aun así, España mantiene el liderazgo europeo en producción porcina.
Menos granjas, mayor profesionalización
Uno de los datos más relevantes fue la reducción del número de ganaderías, que han pasado de 1.421 a 822, reflejando un proceso de concentración y modernización. También se abordaron los costes de producción y la importación de ganado vivo (reproductoras, cebo y lechones), factores clave en la competitividad.
La jornada continuó con la ponencia de Juan Grandía, coordinador de bioseguridad de Piensos Costa, quien insistió en implantar una cultura preventiva basada en análisis de riesgos, auditorías periódicas y planes de mitigación. Destacó la importancia de diferenciar zonas limpias y sucias y aplicar medidas constantes en puntos críticos. «La bioseguridad no es un coste, es una inversión», afirmó.
Retos: bienestar, normativa y medio ambiente
Entre los principales desafíos se señalaron las exigencias en bienestar animal, como la ampliación de espacios por animal, y la necesidad de adaptar las ganaderías con apoyo económico.
También se mencionaron los riesgos asociados a la fauna silvestre, con más de 14.000 accidentes anuales relacionados con jabalíes, y su papel en la transmisión de enfermedades.
Llamamiento a comunicar y defender el sector
La jornada concluyó con un debate en el que se coincidió en la necesidad de mejorar la comunicación, combatir la desinformación y defender el papel esencial del sector. La mesa redonda ‘Claves y retos para un sector sostenible y competitivo’, moderada por Víctor Molano, contó con Pedro Mozaz (UAGN), Liborio Oficialdegui (Anprogapor), César Fernández (Gobierno de Navarra) y Jesús Jamar (COlAANP).
Se reclamó mayor apoyo de la administración, medidas más contundentes en bioseguridad y una participación activa en la elaboración de normativas europeas. Se abordaron cuestiones como la gestión de purines, la revalorización del abonado orgánico, la falta de mano de obra y la importancia del sector para asentar población.
El cierre corrió a cargo de Félix Bariáin, presidente de UAGN, quien subrayó la importancia estratégica del porcino para el medio rural navarro y apeló a la unidad del sector. Recalcó la necesidad de un marco normativo equilibrado y reconoció el esfuerzo de los profesionales por adaptarse a las crecientes exigencias en bienestar animal, sostenibilidad y bioseguridad. El mensaje final fue claro: el sector porcino debe adaptarse a un entorno cambiante, pero cuenta con capacidad, tecnología y conocimiento para afrontar el futuro con garantías.

