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Sectores sensibles del acuerdo UE-AUSTRALIA

El capítulo agrícola es el principal punto de fricción. Australia busca mayor acceso en vacuno, ovino, azúcar y arroz, mientras que la UE pretende avanzar en lácteos, porcino, vino y bebidas espirituosas, además de normas SPS e indicaciones geográficas. Todo ello en un contexto de asimetría de mercado (450 millones de consumidores en la UE frente a 28 millones en Australia).

Uno de los elementos centrales del acuerdo es la eliminación total de los derechos de importación en Australia para todos los productos agroalimentarios procedentes de la UE. Esto implica que productos clave europeos, que anteriormente estaban sujetos a aranceles de entre el 4 % y el 11 %, pasarán a arancel cero. Entre estos productos se incluyen la pasta, preparaciones de frutas y verduras, chocolate y confitería, vinos (incluido el espumoso) y vermut, quesos, diversas preparaciones alimenticias, bebidas espirituosas, otras bebidas y helados. Esta liberalización arancelaria abre nuevas oportunidades comerciales para agricultores y empresas alimentarias europeas en el mercado australiano.

El acuerdo refuerza además la protección de productos tradicionales europeos mediante el reconocimiento de las Indicaciones Geográficas (IG). En total, se protegerán 165 productos agroalimentarios y 231 bebidas espirituosas. Entre ellos figuran productos emblemáticos como el Comté, el Irish Whiskey, el Queso Manchego, el Salam de Sibiu, el Istarski pršut, el Lübecker Marzipan y la Masticha Chiou. Además, Australia adoptará un sistema de protección similar al europeo, lo que supone un avance significativo respecto a la situación anterior. El acuerdo permite también la incorporación futura de nuevas IG.

En el sector del vino, se establece un acuerdo bilateral modernizado que incluye la actualización de la lista de IG protegidas, con la incorporación de alrededor de 50 nuevas denominaciones de origen. Asimismo, se protege el término “Prosecco”, que dejará de poder ser utilizado por productores australianos para exportación tras un período transitorio de 10 años, aunque podrá mantenerse como nombre varietal bajo estrictas condiciones de etiquetado. El acuerdo también facilita el reconocimiento de prácticas enológicas internacionales.

En el marco del acuerdo comercial entre la UE y Australia, la UE establece una apertura limitada, gradual y controlada de su mercado a determinados productos agroalimentarios australianos mediante contingentes arancelarios (TRQ), incorporando criterios de sostenibilidad, bienestar animal y seguridad alimentaria.

En carne de vacuno, la UE abrirá dos contingentes por un total de 30.600 toneladas (CWE):

  • 55 % (16.830 t) con arancel cero, condicionado a producción grass‑fed.
  • 45 % (13.770 t) con arancel reducido del 7,5 %. La introducción será progresiva durante 10 años, con una fase inicial de un tercio del volumen durante cinco años. Representa el 0,5 % del consumo de vacuno en la UE.

En ovino y caprino, se establece un contingente de 25.000 toneladas (CWE) con arancel cero, con:

  • 27 % limitado a carne congelada.
  • Producción obligatoriamente grass‑fed, excluyendo feedlots. Equivale al 4 % del consumo europeo, con implementación de 7 años.

En azúcar, la UE autoriza 35.000 toneladas de azúcar de caña en bruto con arancel cero, equivalente a menos del 0,3 % del consumo europeo, sujeto a certificación de sostenibilidad.

En productos lácteos, se fijan contingentes limitados:

  • 8.000 t de leche desnatada en polvo
  • 5.000 t de mantequilla
  • 2.000 t de concentrados de proteína de suero Representan el 1,1 % del consumo de leche desnatada en polvo y el 0,25 % del consumo de mantequilla en la UE.

En arroz, se establece un contingente de 8.500 toneladas, con introducción progresiva desde 5.000 toneladas y un periodo de 5 años, equivalente al 0,3 % del consumo europeo.

Otros contingentes con arancel cero:

  • Gluten de trigo: 20.000 t
  • Maíz dulce: 800 t
  • Ron a granel: 750 hl
  • Derivados del almidón: 1.000 t
  • Etanol: 10.000 t

El acuerdo incorpora mecanismos de salvaguarda, un sistema bilateral de respuesta rápida y mantiene estrictamente las normas SPS de la UE. Todos los productos deberán cumplir los estándares europeos de seguridad alimentaria, sanidad animal y vegetal, pesticidas y OMG, reforzándose los controles fronterizos y auditorías.

Como consideración final, este acuerdo vuelve a poner de manifiesto el papel recurrente del sector agroalimentario como elemento de negociación en acuerdos comerciales internacionales, utilizado como contrapartida para facilitar el acceso a otros intereses estratégicos de la UE.

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