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Plan europeo contra el cáncer: Eat Europe y Farm Europe piden educación, calidad alimentaria y una acción real frente a los ultraprocesados

ASAJA, al igual que Eat Europe y Farm Europe, acogen con satisfacción el renovado compromiso de la Comisión Europea en la lucha contra el cáncer y las enfermedades no transmisibles (ENT), con motivo del quinto aniversario del Europe’s Beating Cancer Plan. Todas las iniciativas orientadas a reducir la incidencia del cáncer y mejorar la salud pública son, en principio, necesarias y positivas.

No obstante, ambas organizaciones consideran que este aniversario supone otra oportunidad perdida para abordar de forma clara los verdaderos factores de riesgo dietéticos asociados al cáncer y a las ENT en relación con los patrones de consumo alimentario.

Las narrativas políticas actuales siguen simplificando en exceso la relación entre alimentación y salud, señalando de manera injusta a alimentos mínimamente procesados, como la carne, producidos sin aditivos ni ingredientes que alteren su sabor, color o palatabilidad. Frente a ello, numerosos estudios confirman —aunque solo de forma parcial en las políticas actuales— la necesidad de abordar seriamente el exceso de consumo de productos ultraprocesados, ampliamente reconocidos como auténticos contribuyentes al deterioro de la salud.

Del mismo modo, una penalización generalizada del consumo de alcohol no refleja adecuadamente la realidad nutricional y cultural. El consumo moderado de determinadas bebidas alcohólicas, como el vino, cuando forma parte de una dieta equilibrada y de un estilo de vida saludable, puede tener un papel neutro o incluso positivo para la salud humana. Las políticas de salud pública deben diferenciar entre abuso y moderación, evitando enfoques de carácter prohibicionista.

ASAJA, al igual que Eat Europe y Farm Europe, también cuestionan la eficacia de medidas fiscales como los impuestos a los alimentos. La evidencia muestra que estos gravámenes suelen provocar una reducción de la calidad de los productos —debido a reformulaciones para mantener la competitividad— sin aportar beneficios significativos y duraderos para la salud de los consumidores.

Asimismo, los sistemas de etiquetado frontal como el Nutri-Score corren el riesgo de confundir en lugar de educar al consumidor. Al reducir alimentos complejos a una puntuación simplificada, estos esquemas pueden fomentar elecciones que aparentan ser más saludables, pero que en realidad son nutricionalmente desequilibradas o altamente procesadas.

Frente a medidas punitivas y reduccionistas, Eat Europe y Farm Europe apuestan por un cambio de enfoque basado en educación, calidad y transparencia, y reclaman a las instituciones europeas y a los Estados miembros que:

  • Pongan en marcha programas integrales de educación nutricional desde la escuela.
  • Orienten la compra pública hacia productos locales, de temporada y de alta calidad.
  • Promuevan información clara sobre dietas equilibradas y saludables.
  • Mejoren el conocimiento del consumidor sobre el origen de los alimentos y su grado de procesamiento.

La lucha contra el cáncer y las ENT requiere empoderar a la ciudadanía con conocimiento, no confundirla con etiquetas simplistas ni desalentar el consumo de alimentos tradicionales y mínimamente procesados que forman parte del patrimonio cultural y nutricional europeo.

ASAJA, al igual que Eat Europe y Farm Europe, reiteran su disposición a colaborar con las instituciones europeas en el desarrollo de políticas alimentarias basadas en la evidencia, culturalmente sensibles y realmente eficaces para la salud pública a largo plazo.

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