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La sectorial del caqui de AVA‑ASAJA reclama normas específicas y una interprofesional para frenar el desperdicio alimentario

La sectorial del caqui apoya, al igual que sucede con el plátano de Canarias, fomentar el consumo de frutos con rayas en la piel, al considerarlas un signo de naturalidad.

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA‑ASAJA) reclamó al Gobierno español, concretamente al Ministerio de Agricultura, que apruebe unas normas de comercialización específicas del caqui —como tienen los cítricos o las manzanas— con el objetivo de establecer obligatoriamente la salida comercial de frutos con rayas o defectos visibles en la piel, siempre que no afecten a la calidad organoléptica. El fin es reducir el desperdicio alimentario récord, con destríos superiores al 40% de la producción en muchos campos. Esta fue una de las principales reivindicaciones subrayadas en la sectorial del caqui de AVA‑ASAJA celebrada ayer en la Finca Sinyent, con la asistencia de un centenar de productores.

El caqui no cuenta aún con una norma específica en España ni en la Unión Europea, por lo que debe cumplir las normas genéricas de frutas y hortalizas, que no se adaptan a las necesidades del cultivo. El presidente de AVA‑ASAJA, Cristóbal Aguado, criticó que “mientras el Gobierno español no establezca estas normas específicas y las eleve a la UE, los operadores comerciales continuarán eligiendo qué caquis se recolectan y cuáles se tiran al suelo, dejando campos enteros alfombrados de frutas perfectamente consumibles. Esto es un crimen, una ruina para el productor y un desperdicio alimentario que no podemos seguir tolerando”.

Además, teniendo la Comunitat Valenciana el 90% de la producción y comercialización del caqui español y europeo, AVA‑ASAJA denunció la falta de organización del sector y apoyó la creación de una interprofesional que defienda normas propias y promocione el consumo de caquis “que no tengan por qué parecerse a una bola de billar impoluta, sino que puedan tener defectos estéticos. Igual que se concienció con el plátano de Canarias, la piel del caqui no se come y unas simples manchas o rayas son símbolo de naturalidad y frescura”.

Tras la desastrosa campaña de 2024, marcada por la DANA en plena recolección, la sectorial del caqui de AVA‑ASAJA hizo balance de una campaña “agridulce”. El cultivo obtuvo una mayor rentabilidad, salvo en los casos afectados por pedriscos, plagas y exceso de humedad por las lluvias de diciembre. La nota positiva fueron los precios en origen, estabilizados entre 0,40 y 0,65 €/kg, por debajo de los cuales no se pueden compensar los elevados costes de producción.

Las primeras previsiones de aforo se situaron en 300.000 toneladas, pero los pedriscos redujeron un 20% estas estimaciones. La principal plaga volvió a ser el cotonet, que en algunos campos no pudo mantenerse a raya, junto a las moscas blancas, la mancha foliar y la última plaga en llegar, el trips de Sudáfrica. AVA‑ASAJA reclamó la autorización de más materias fitosanitarias y biológicas con eficacia contrastada y viabilidad económica. Un ejemplo es la cría y liberación masiva del Anagyrus fusciventris, el parasitoide más eficaz contra el cotonet Pseudococcus longispinus, cuya autorización rechaza el Ministerio para la Transición Ecológica al catalogarlo como especie exótica, pese a estar presente desde hace décadas.

Fuente: ASAJA Valencia AVA

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