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La cadena agroalimentaria europea reclama a los líderes de la UE situar la agricultura en el centro de la agenda de competitividad

Una ambiciosa agenda de competitividad de la UE debe situar el futuro de la cadena agroalimentaria europea en el centro de sus prioridades.

La agricultura y la alimentación siempre han estado en el centro del proyecto europeo, como pilar de nuestra economía, nuestra seguridad y nuestro modo de vida. Se trata de un sector estratégico, tanto a nivel de la UE como a nivel nacional.

En conjunto, toda la cadena de valor agroalimentaria genera más de un billón de euros de valor añadido bruto para la economía de la UE, superando la huella económica de otras industrias de la Unión.

Cada día, los agricultores europeos y toda la cadena agroalimentaria proporcionan a los ciudadanos alimentos seguros, de alta calidad y nutritivos, tanto en todo el continente como fuera de él. En un mundo marcado por la inestabilidad geopolítica, los conflictos y la incertidumbre, los agricultores y todos los agentes de la cadena de valor siguen siendo una fuerza estabilizadora y un activo estratégico para la seguridad alimentaria, la resiliencia, la sostenibilidad, la cultura y la paz.

A la luz de lo anterior, debe reconocerse el potencial del sector para contribuir a los objetivos estratégicos de la UE, que van desde la competitividad económica hasta la seguridad.

Sin embargo, el sector agroalimentario está sometido a una presión creciente. La incertidumbre mundial, la inseguridad jurídica, la complejidad normativa, las normas obsoletas que obstaculizan la innovación y el aumento de las cargas administrativas están poniendo en peligro cadenas de valor enteras. Estos obstáculos retrasan inversiones esenciales, debilitan la resiliencia, frenan la innovación y dificultan las transiciones que la sociedad espera.

Ahora más que nunca, Europa debe reforzar su independencia estratégica y su seguridad invirtiendo en su sector agrícola y alimentario. Esto significa garantizar la productividad agrícola, el suministro fiable en todas las regiones de la UE, asegurar que los alimentos sigan siendo asequibles, preservar la diversidad productiva, garantizar la renovación generacional, mantener los más altos estándares de calidad y seguridad, y contribuir al crecimiento y la preparación generales de Europa.

Fortalecer el sector agroalimentario también implica reforzar la bioeconomía y la circularidad, donde agricultores e industria desempeñan un papel clave en la reducción de dependencias estratégicas de insumos fósiles e importados.

Las organizaciones firmantes de la cadena agroalimentaria acogen con satisfacción el compromiso de la Comisión Europea 2024‑2029 de impulsar la competitividad mediante la reducción de cargas administrativas, la racionalización de procedimientos y la modernización legislativa. Ha llegado el momento de marcar una diferencia real en la vida cotidiana de millones de agricultores, cooperativas y cientos de miles de transformadores y operadores, proporcionando la claridad y previsibilidad necesarias para operar, invertir e innovar, al tiempo que se refuerza la confianza de los consumidores.

Como destaca la Visión de la Comisión Europea para la agricultura y la alimentación, el logro de sus objetivos requiere una simplificación genuina para agricultores, transformadores y todos los actores de la cadena de valor, respaldada por una innovación práctica y escalable.

Ya se han dado los primeros pasos a través de algunas propuestas Ómnibus. Es un avance en la dirección correcta, pero es necesario hacer más para liberar todo el potencial de la cadena agroalimentaria.

El proceso Ómnibus debe continuar. Las instituciones de la UE deben ir más allá y modernizar la legislación que desalienta la innovación, ralentiza permisos y limita la circularidad. Europa debe aspirar a convertirse en líder mundial en regulación inteligente, que permita competir en mercados globales y garantice el buen funcionamiento del mercado único.

Si Europa quiere reforzar su independencia estratégica, debe empezar por la agricultura y la alimentación.

Reducir dependencias estratégicas y reforzar la competitividad en la agricultura y el sector agroalimentario son fundamentos esenciales para una Europa verdaderamente resiliente.

La simplificación, modernización e inversión en la competitividad de la agricultura y de toda la cadena agroalimentaria deben ocupar un lugar central en la agenda de la UE.

Invertir en la cadena agroalimentaria de la UE significa invertir en la seguridad común y la resiliencia geopolítica de Europa.

Las organizaciones instan a los líderes de la UE a escuchar la voz de la cadena agroalimentaria y adoptar medidas concretas, con políticas e inversiones necesarias para garantizar el futuro, la resiliencia y la competitividad de todo el sector.

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