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El temporal de lluvias y viento deja importantes daños en el campo y compromete la próxima campaña en varias provincias

Las lluvias persistentes y las fuertes rachas de viento registradas en las últimas semanas están provocando graves afecciones en cultivos, ganadería e infraestructuras agrarias, con impactos que se extienden más allá de la campaña actual y alcanzan ya a la planificación de 2025/2026.

La sucesión de temporales de agua y viento está teniendo un impacto desigual pero generalizado en el campo español. Según la información recabada por ASAJA a través de sus organizaciones provinciales, los daños afectan tanto a cultivos leñosos como herbáceos, a la ganadería extensiva y a infraestructuras básicas para el desarrollo de la actividad agraria.

Uno de los cultivos más perjudicados es el olivar, con caídas masivas de aceituna en provincias como Jaén, Ciudad Real, Albacete, Badajoz, Cuenca, Alicante y distintas zonas de la Comunidad Valenciana. En muchos casos, la combinación de viento, lluvia persistente y terrenos encharcados está impidiendo la recogida del fruto, lo que se traduce en pérdidas directas de producción y en un deterioro de la calidad de la aceituna que sí logra recolectarse. A ello se suman daños estructurales en plantaciones jóvenes y un aumento significativo de enfermedades fúngicas.

Los cultivos herbáceos, especialmente los cereales de invierno, también están sufriendo las consecuencias del exceso de agua. El encharcamiento prolongado está provocando asfixia radicular, amarilleamiento de las siembras y riesgo de pudrición, además de retrasos forzosos en el abonado que mermarán los rendimientos de la próxima cosecha. En varias provincias, la imposibilidad de acceder a las parcelas ha dejado superficies sin sembrar o destinadas finalmente a barbecho.

La situación es especialmente compleja en la ganadería extensiva, donde las lluvias continuadas, el barro y el frío están dificultando el manejo de los animales. En zonas como Salamanca, Cuenca o Badajoz, muchos ganaderos no pueden sacar el ganado a pastar y se ven obligados a alimentarlo en las naves, con el consiguiente incremento de costes y un mayor riesgo sanitario, especialmente por la aparición de cojeras y enfermedades respiratorias.

El temporal también ha causado daños en infraestructuras agrarias, con afecciones en cubiertas de naves agrícolas y ganaderas, invernaderos, vallados y estructuras de protección, como consecuencia de rachas de viento que en algunas zonas han superado los 100 km/h.

Más allá de los daños inmediatos, ASAJA advierte de que estos episodios están teniendo un impacto directo en el cumplimiento de los requisitos de la PAC, al impedir la realización de siembras clave para los ecorrímenes de rotación, siembra directa y diversificación de cultivos. En algunas comunidades ya se han solicitado flexibilidades excepcionales para esta campaña debido a las condiciones climáticas adversas.

Aunque en determinadas zonas las lluvias están contribuyendo al llenado de embalses y garantizan la próxima campaña de riego, el balance general es negativo, con explotaciones gravemente afectadas y un escenario de incertidumbre para las próximas campañas.

Desde ASAJA se insiste en la necesidad de seguir evaluando los daños, activar medidas de apoyo a los agricultores y ganaderos afectados y avanzar hacia herramientas eficaces de gestión de riesgos y un sistema de seguros agrarios adaptado a la nueva realidad climática, marcada por fenómenos meteorológicos cada vez más extremos.

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