La Xunta y las organizaciones agrarias gallegas han elevado este martes la presión sobre el Gobierno central ante la crítica situación del sector lácteo. A pocas horas de la entrada en vigor de los nuevos contratos, que contemplan bajadas de hasta diez céntimos por litro, el foco del conflicto se sitúa en la viabilidad de las explotaciones y en el papel de la industria.
En este contexto, el presidente de ASAGA, Paco Bello, ha sido especialmente contundente al denunciar la gravedad del momento que atraviesan los ganaderos gallegos. Bello ha calificado el lácteo como un sector “estratégico” para Galicia y ha criticado la ausencia del Ministerio de Agricultura en un conflicto que, a su juicio, requiere una respuesta inmediata.
“Estamos ante una auténtica tropelía por parte de la industria”, ha señalado, en referencia a las propuestas de renovación de contratos a la baja. Según ha advertido, esta situación llega tras varios años de estabilidad y rompe el equilibrio alcanzado, dejando a los productores en una posición de clara vulnerabilidad. “No podemos permitir que ninguna explotación en Galicia tenga que cerrar porque no cubre ni los costes de producción”, ha insistido.
Desde ASAGA se denuncia que las condiciones planteadas por la industria convierten a los ganaderos en “rehenes”, al obligarles a aceptar precios que comprometen la rentabilidad de sus explotaciones. Bello ha reclamado la retirada inmediata de estas ofertas, subrayando que “nunca en la historia se habían dado propuestas tan a la baja”.
La preocupación es aún mayor ante la falta de alternativas para los productores. En caso de no firmar los contratos, las explotaciones se enfrentan a la paralización de la recogida de la leche, lo que podría obligar a tirar la producción, evidenciando una situación límite en el campo.
Junto a la Xunta y otras organizaciones agrarias, Asaga ha solicitado al Gobierno modificaciones en la Ley de la Cadena Alimentaria que garanticen con mayor claridad el cumplimiento de la prohibición de venta por debajo de costes, así como la introducción de mecanismos que refuercen la posición negociadora de los productores.
El trasfondo del conflicto revela, una vez más, la debilidad estructural del sector frente a una industria con mayor capacidad de presión. En palabras de Bello, lo que está en juego no es solo el precio de la leche, sino el futuro de un sector clave para el medio rural gallego.

