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El arroz europeo, en riesgo por el Reglamento SPG

Copa y Cogeca alertan de que la UE deja desprotegido a un sector clave frente a importaciones a bajo precio

La Comisión INTA del Parlamento Europeo ha aprobado el acuerdo provisional sobre el Reglamento SPG negociado en los diálogos tripartitos de diciembre de 2025. Copa-Cogeca lamenta profundamente la aprobación de este acuerdo en su forma actual. Creemos firmemente que es necesaria una salvaguardia automática para el arroz a fin de proteger un sector tan sensible. No obstante, en sus niveles actuales, los umbrales y las cantidades de aumento acordados solo permitirían activar el mecanismo una vez que ya se hubiera producido un gran daño. 

El desplazamiento de la producción europea de arroz índica, que abarca alrededor de 100 000 hectáreas, tendría graves repercusiones económicas en la UE. En las principales regiones productoras, las tierras de cultivo de arroz tienen un valor de entre 30 000 y 40 000 euros por hectárea, lo que supone unas pérdidas potenciales de entre 3000 y 4000 millones de euros para la economía de la UE. Estas pérdidas serían muy desproporcionadas en comparación con los limitados beneficios económicos para los países exportadores del SPG, estimados en solo entre 15 y 18 millones de euros si tenemos en cuenta el volumen y el precio medios de sus importaciones.

Si bien el arroz índica europeo es actualmente el más expuesto a las importaciones a bajo precio, el riesgo se está ampliando. Las importaciones de arroz japonica redondo y medio han aumentado en los últimos años, intensificando la competencia con la producción tradicional europea. Existe una creciente preocupación por que esta presión pueda extenderse a variedades específicas de japonica, incluido el arroz para risotto, lo que también afectaría a las posibilidades de los productores de índica de cambiar a la producción de japonica y continuar su actividad.

La producción de arroz es estructuralmente vulnerable. Las tierras de cultivo de arroz no pueden convertirse fácilmente a otros cultivos y a menudo se encuentran en zonas húmedas protegidas, donde la agricultura desempeña un papel fundamental en la gestión del agua, la biodiversidad y la conservación del paisaje. Por lo tanto, cualquier pérdida significativa de la producción de arroz tendría graves consecuencias económicas, sociales y medioambientales.

Agradecemos sinceramente el apoyo de todos los miembros de la Comisión INTA que votaron en contra de este acuerdo y, ahora que pasa al Pleno, esperamos que más diputados al Parlamento Europeo comprendan el peso y la importancia de esta decisión para el futuro del sector arrocero.

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