Un estudio coliderado por el CSIC alerta de que la reducción del ganado en pastizales, especialmente en Europa, está provocando transformaciones ecológicas profundas, como la acumulación descontrolada de matorral y biomasa.
La ganadería extensiva no solo produce alimentos; es una herramienta clave para mantener el equilibrio de los ecosistemas. Sin embargo, un reciente estudio científico publicado en la revista PNAS y coliderado por el CSIC advierte de una tendencia preocupante: la cabaña ganadera está disminuyendo drásticamente en muchas regiones del mundo, lo que acarrea serios riesgos ambientales.
Uno de los puntos clave del informe es el fin del mito del sobrepastoreo como único problema. Los científicos señalan que, en la actualidad, el verdadero riesgo en zonas como Europa es el abandono ganadero. Al haber menos ganado pastando, se produce una acumulación descontrolada de biomasa vegetal, formada por matorral y hierba seca, lo que incrementa de forma directa el riesgo de grandes incendios forestales, al perderse la limpieza natural del monte que realizan los animales.
El estudio, liderado por José Daniel Anadón (IPE-CSIC) y Osvaldo Sala (Arizona State University), detalla además otras consecuencias relevantes del descenso de la carga ganadera. El crecimiento desordenado de la vegetación incrementa el consumo y la transpiración de agua, reduciendo la escorrentía y dejando menos agua disponible para ríos y usos humanos. Asimismo, la falta de pastoreo favorece que unas pocas especies vegetales dominen el terreno, provocando una pérdida de biodiversidad al desplazar a plantas más vulnerables.
Como contrapartida, los investigadores apuntan que el aumento de biomasa puede contribuir a la captura de dióxido de carbono, aunque insisten en que se trata de un escenario complejo debido a los riesgos asociados.
Los datos reflejan una tendencia global desigual. Mientras en el África subsahariana o Sudamérica el ganado aumenta por la demanda de proteína, en regiones más prósperas como Europa y América del Norte la densidad ganadera en los pastizales cae. El caso de Europa del Este resulta especialmente preocupante, con una reducción del 35% de la cabaña ganadera en los últimos 25 años.
Desde el sector, esta investigación refuerza lo que los ganaderos llevan años denunciando: sin una ganadería extensiva fuerte y rentable, los paisajes se degradan y los pueblos quedan más expuestos al fuego y a la escasez de recursos hídricos.
“Durante décadas hemos interpretado los pastizales desde la óptica del sobrepastoreo, pero una parte importante del mundo está experimentando lo contrario: menos ganado y transformaciones ecológicas profundas”, afirma el investigador José Daniel Anadón.
Fuente: EFE
