Javier Fresneda, autónomo agrario en Uruñuela (La Rioja), demuestra cómo la modernización del campo es ya una realidad mediante un olivar superintensivo basado en innovación, sostenibilidad y una gestión ejemplar del agua y del suelo.
Su explotación destaca por el riego sectorizado, la apuesta por la cubierta vegetal y el uso de tecnología avanzada —como atomizadores con sonar y maquinaria que evita la compactación— que reducen costes, mejoran la eficiencia y protegen el medioambiente.
Historias como la de Javier muestran que los autónomos agrarios son motor de cambio: productores, innovadores y protagonistas de una agricultura más sostenible y competitiva para el futuro.