Toda la provincia ha sufrido graves pérdidas agrícolas y daños en infraestructuras con especial impacto en el olivar y en los cultivos de la Vega y subraya que las ayudas deberán concretarse para atender todos los cultivos y explotaciones afectadas. Son necesarias, además, actuaciones estructurales y soluciones hidráulicas que reduzcan el riesgo ante futuros temporales.

Granada, 19-02-2026.-Tras los graves daños provocados por las borrascas que afectaron a toda la península y muy especialmente a Granada entre finales de enero y mediados de febrero, con la borrasca Leonardo como punto crítico los días 4 y 5 de febrero, ASAJA GRANADA destaca la rapidez de respuesta del Gobierno y la Junta de Andalucía, pero advierte que es necesario concretar medidas para garantizar que las ayudas lleguen a todos los productores, cultivos e infraestructuras afectadas y que contemplen también soluciones estructurales a largo plazo.
Las intensas lluvias y los fuertes vientos provocaron inundaciones, caída de árboles y desperfectos en infraestructuras y cultivos en toda la provincia. La margen izquierda de la ribera del Genil a su paso por Huétor Tájar, Láchar, Fuente Vaqueros y Valderrubio, incluyendo municipios adyacentes como Íllora y Benalúa de las Villas, se situó como epicentro del temporal, con Huétor Tájar especialmente afectado. En este municipio se inundaron completamente 1.200 hectáreas, de las cuales 800-900 hectáreas corresponden a espárragos y el resto a alcachofas, ajos, forrajes y tierras destinadas a patata que ya no podrán sembrarse. Además, las infraestructuras de riego resultaron dañadas en 1.200 de las 2.500 hectáreas de regadío de la zona.

El olivar sufrió caída de aceituna en todas las comarcas poniendo en riesgo hasta el 30% de la cosecha pendiente de recoger, así como, árboles arrancados o tumbados, con repercusión directa en la presente campaña de aceite que no llegará al aforo previsto de 117.200 toneladas (a fecha de 31 de enero la producción de aceite se cifraba en 79.687 toneladas en la provincia, según la AICA) y también en la próxima. Otros cultivos afectados incluyen aguacates (al menos un 20% de pérdidas) y hortalizas en invernadero, fundamentalmente en la Costa Tropical, así como zonas de cereal encharcado que podrían sufrir daños diferidos por exceso de humedad, cuya evolución deberá seguirse en las próximas semanas.
Desde ASAJA GRANADA valoramos que las medidas aprobadas por el Gobierno y la Junta permitan agilizar apoyar la recuperación de caminos y accesos rurales, indemnizaciones a través del sistema de seguros agrarios y garantizar liquidez a las explotaciones. También se consideran positivas las herramientas de apoyo financiero, la flexibilización de la PAC y las medidas fiscales que alivian la carga de agricultores y ganaderos. Sin embargo, aún quedan aspectos clave por concretar como daños específicos por cultivos y localidades, la asistencia a explotaciones sin seguro o confirmar la exención temporal del canon de riego y de las cuotas de la seguridad social, medidas que alivian costes y facilitan la recuperación. Y no se contempla acometer infraestructuras hidráulicas estructurales, como la presa de la Cerrada de la Puerta que recoge aportaciones de las sierras orientales de Granada (en fase de proyecto tras quince años de tramitación administrativa) o la presa de Velillos que vierte al Genil y que desapareció del último plan hidrológico, esenciales para regular caudales y prevenir futuras inundaciones. Recordamos también la importancia de permitir que los agricultores puedan reparar caminos privados con posterior compensación, acelerando así la operatividad de las fincas, y de realizar un seguimiento agronómico de los cultivos afectados para evaluar daños diferidos y establecer reposición de plantaciones cuando sea necesario.

Aunque las medidas aprobadas representan un avance, su eficacia dependerá de la rapidez de aplicación y de su adaptación a la realidad territorial y productiva de Granada, asegurando que lleguen a quienes más lo necesitan. El temporal ha puesto de manifiesto, asimismo, la vulnerabilidad estructural del campo granadino, por lo que reforzar la capacidad de adaptación y la prevención frente a fenómenos extremos mediante infraestructuras hidráulicas, mantenimiento de cauces y modernización de sistemas de riego resulta fundamental para garantizar la continuidad y sostenibilidad de la actividad agraria en toda la provincia.
Fuente: Asaja Granada
