Saltar al contenido

ASAJA GRANADA presenta el balance agrario y ganadero y anuncia movilizaciones ante los recortes de la PAC y el acuerdo UE-Mercosur

Presentamos hoy el balance agrario y ganadero de 2025 en rueda de prensa confirmando un diagnóstico marcado por graves problemas estructurales, ante una PAC post 2027 con fuertes recortes y un acuerdo UE- Mercosur perjudicial para la rentabilidad del sector. El aceite de oliva de la campaña 2024/2025 se quedará lejos del aforo y no alcanzará las 117.000 toneladas previstas.

El sector agroganadero de la provincia de Granada concluyó el año 2025 en un clima de máxima tensión tras las movilizaciones del pasado 18 de diciembre en Bruselas, en las que ASAJA GRANADA participó activamente denunciando la reforma de la PAC post 2027, que plantea recortes presupuestarios del 22% y pérdidas superiores a los 50 millones de euros anuales entre ayudas directas y desarrollo rural, así como el inminente acuerdo UE-Mercosur, que permitirá la entrada de alimentos con estándares de calidad y sostenibilidad inferiores a los exigidos a nuestros productores, con especial impacto en sectores como el vacuno de carne. Ante este escenario de competencia desleal y un futuro debilitado para el campo, ASAJA GRANADA anuncia movilizaciones el próximo 29 de enero para exigir un cambio de rumbo en las políticas comunitarias que garantice la viabilidad económica, social y territorial del sector agrario y ganadero provincial.

El balance agrario y ganadero de 2025 confirma que el campo granadino sigue arrastrando graves problemas estructurales intensificados a lo largo del año: sequía prolongada y procesos de desertificación, falta de infraestructuras hídricas, ausencia de relevo generacional y una alarmante escasez de mano de obra que ha condicionado campañas clave como la del olivar, el espárrago o los cultivos hortícolas. A ello se suman el incremento constante de los costes de producción —con la quinta subida del SMI aprobada sin consenso—, el avance de plagas y enfermedades, la inestabilidad de los mercados y la competencia internacional. Aunque se han logrado avances puntuales, como el aplazamiento del Cuaderno Digital de Explotación hasta 2027, la no aplicación de la reducción de jornada o la posibilidad de contratar dos potencias eléctricas para regantes, estas medidas resultan claramente insuficientes para revertir la pérdida de rentabilidad del sector y su adaptación a los retos de digitalización.

Las lluvias se concentraron en marzo y diciembre, con temperaturas medias superiores a lo normal, y los embalses cerraron al 30,8% de su capacidad, por debajo del año anterior y de la media de la última década, condicionando directamente el balance de cosechas. El cereal recuperó producción hasta superar las 145.000 toneladas (trigo, avena, cebada, maíz y triticale), pero cerró la campaña con pérdidas cercanas a los 30 millones de euros debido a los bajos precios en origen, el encarecimiento de los insumos y la presión de las importaciones, una situación que nos llevó a salir a la calle para reclamar su supervivencia. El almendro volvió a evidenciar su fragilidad estructural ligada a su menor competitividad al ser mayoritariamente de

secano, con una cosecha inferior a la media —por debajo de las 38.000 toneladas— afectada por la sequía en la zona norte y la plaga de la avispilla, y sin contar con un plan de reestructuración ni con ayudas suficientes por sequía, pese a ser un cultivo clave para muchas comarcas del interior, manteniendo no obstante Granada su posición como principal productora.

En el olivar, la campaña 2024/2025 alcanzó las 123.998 toneladas, aunque con un acusado descenso de precios, mientras que la actual campaña 2025/2026, que partía de unas previsiones de 117.000 toneladas, se quedará finalmente en torno a las 104.000 toneladas por la escasez de lluvias y las altas temperaturas registradas en octubre y noviembre, con precios que se prevén estables o ligeramente al alza, entre 4,50 y 5.00 euros por kilo.

Por el contrario, el sector hortofrutícola ofreció los mejores resultados del año, impulsado por el espárrago —con una campaña excepcional de 36.887 toneladas y liderazgo nacional— y por los cultivos de invernadero: el pepino incrementó su producción un 42% hasta las 158.992 toneladas, el pimiento creció otro 42% superando las 60.000 toneladas y el tomate aumentó un 28% hasta las 306.914 toneladas, todos ellos con precios al alza. En subtropicales se recuperaron los volúmenes de aguacate y mango, aunque con precios a la baja por la competencia internacional, y la chirimoya se mantiene como cultivo prácticamente exclusivo de la provincia.

En ganadería, pese a su importancia social y ambiental, continúa la reducción del censo de ovino y caprino, mientras que el bovino se mantiene estable y aumentan el porcino y las aves. La menor producción de leche de cabra permitió una recuperación de precios por encima de 1 euro por kilo y el vacuno de carne alcanzó precios históricos por la baja oferta. El principal reto sanitario fue contener los brotes de lengua azul en varias comarcas, sin que se extendieran, junto a los esfuerzos preventivos frente a otras enfermedades como

Ante este balance de claroscuros, desde ASAJA GRANADA insistimos en que el sector no puede seguir soportando nuevas cargas ni recortes que comprometan su futuro. La defensa de una PAC fuerte, justa y adaptada a la realidad productiva de la provincia, junto con el rechazo a acuerdos comerciales que ponen en riesgo la soberanía alimentaria europea, será el eje de las movilizaciones que impulsaremos para que el campo granadino tenga futuro y siga siendo un pilar económico, social y territorial indispensable.

ASAJA Granada

Gestionar Cookies
Aviso de cookies
Utilizamos cookies para ofrecerte la mejor experiencia en nuestra web.

Puedes aprender más sobre qué cookies utilizamos o desactivarlas en los ajustes. Para obtener información adicional sobre el uso de las cookies, acceda a nuestra política de cookies