El campo cordobés se movilizará de nuevo el próximo 29 de enero, en rechazo a la firma del texto del acuerdo de Mercosur y del resto de acuerdos comerciales con terceros países, que utilizan al sector agrario como moneda de cambio; en contra del nuevo marco financiero que plantea la Comisión Europea y que supone el fin de la singularidad presupuestaria de la PAC; y en demanda de una simplificación real en el campo, que permita desarrollar esta actividad de manera eficiente, sin trabas y cortapisas carentes de justificación real.
El sector agrario ha llegado al límite. La reducción de activos agrarios, el abandono y el cierre de explotaciones, y el hundimiento de la cabaña ganadera no son sólo una amenaza, sino una realidad constatable. Por ello, los convocantes instan a todos los agricultores y ganaderos, así como al resto de ciudadanos, a sumarse a estas protestas. El campo cordobés necesita oxígeno y, en este momento, la proliferación de cesiones a terceros países, la reducción del presupuesto de la PAC y el endurecimiento de sus condiciones resultan totalmente inasumibles y llevan a la ruina a miles de explotaciones andaluzas.
MERCOSUR
El acuerdo carece de reciprocidad y supone una competencia desleal para los agricultores y ganaderos cordobeses, además de una amenaza para los consumidores. Se trata de un acuerdo desequilibrado que pone en peligro sectores clave para la provincia, como los cítricos, la aceituna de mesa o la ganadería. Incluso sectores que podrían parecer beneficiados, como el aceite de oliva o el vino, no obtendrán ventajas reales a corto plazo debido a los largos periodos transitorios previos a la plena liberalización, e incluso podrían verse perjudicados.
Los avances con las cláusulas de salvaguardia son totalmente insuficientes. Son un anexo al acuerdo que, desde Mercosur, ya han confirmado que no van a cumplir, y que resultan imposibles de controlar en una UE sin un control de fronteras común ni controles efectivos en origen.
PAC
La propuesta del nuevo Marco Financiero Plurianual (MFP) apunta a un recorte presupuestario y a la desaparición de la arquitectura de la PAC, lo que debilitará aún más al sector agrario europeo y, en consecuencia, a la propia UE.
La PAC no puede convertirse en una moneda de cambio ni en un elemento residual en los nuevos debates presupuestarios. Sin una política agraria robusta y verdaderamente común, la UE se arriesga a romper los equilibrios que han sostenido hasta ahora la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y el mundo rural en Europa.
ASAJA, COAG, UPA y COOPERATIVAS AGROALIMENTARIAS reafirman su compromiso con una defensa decidida del modelo agrario europeo, en coordinación con los esfuerzos del Copa-Cogeca, y llaman a las instituciones comunitarias y españolas a actuar con responsabilidad y visión de futuro.
COMPETITIVIDAD
El incremento de los costes de producción, especialmente en fertilizantes y energía, es otro de los factores que empujan al sector a movilizarse. A ello se suma una burocracia creciente que, lejos de simplificar, complica el trabajo diario de agricultores y ganaderos y resta competitividad al sector.
AGUA
Exigimos garantías en el acceso al agua, aumento de los regadíos en la provincia de Córdoba, inversiones en infraestructuras y un reparto equitativo de los recursos hídricos entre los territorios españoles. Este reparto no implica quitar agua a nadie, sino la elaboración de un Plan Hidrológico Nacional justo.
Es necesaria una apuesta decidida por el agua a nivel político que incluya todas las fuentes posibles (trasvases, aguas regeneradas, aguas desaladas, etc.), fruto de una estrategia consensuada entre administraciones. El agua no puede seguir siendo el arma arrojadiza entre distintas siglas políticas.
DEFENSA DE LOS CONSUMIDORES
La soberanía y la seguridad alimentarias son imprescindibles para garantizar que los consumidores dispongan de alimentos suficientes y de calidad.
Para ello, es imprescindible aumentar los controles a todos los productos agroalimentarios que entran en nuestras fronteras, no sólo procedentes de los países de Mercosur, con el fin de asegurar que cumplen las mismas normativas sanitarias y de producción que se exigen a los agricultores y ganaderos europeos.
