Este sector, el ganadero, sufre quizás en mayor medida los efectos de la competitividad y la globalización, por lo que cada año muchas explotaciones que no están bien dimensionadas y gestionadas se cierran de forma definitiva, aunque es cierto que por ahora los censos se mantienen o incrementan a costa del crecimiento de las más eficientes. El sector ganadero, más que el agrario, ocupa todo el territorio de Castilla y León siendo casi el único en zonas más desfavorecidas o de montaña, y fija población al medio rural al ser una actividad que requiere la presencia física del ganadero los trescientos sesenta y cinco días del año.
ASAJA Castilla y León quiere recordar en este día la reivindicación del sector de recuperar unos precios por la leche de oveja, y también de vaca, que permitan cubrir los costes y un legítimo margen de beneficio. También, la organización agraria llama a una reflexión a quienes, desde las ciudades, y sin tener intereses directos en el campo, se oponen a la implantación de nuevas granjas, descalificándolas por su tamaño o por unas prácticas que, según ellos, perjudican al medio ambiente o al bienestar animal. En este sentido, ASAJA Castilla y León recuerda que todos los proyectos que se aprueban cumplen con una legislación vigente, que es de las más exigentes del mundo.
En una región como Castilla y León, dedicada mayoritariamente a una agricultura de cultivos herbáceos extensivos, ASAJA quiere poner en valor un sector ganadero al que va destinado casi el cien por cien de nuestros cereales y forrajes, transformándolos en productos de más valor, como son la carne y los lácteos, que están abriéndose importantes mercados dentro y fuera de la Unión Europea. Castilla y León es ya claramente una comunidad exportadora de productos alimenticios de origen animal, siendo el principal exponente el porcino.
ASAJA Castilla y León pide a las administraciones que se siga avanzando en la sanidad animal, que se apoye a los ganaderos que modernizan sus explotaciones, que se flexibilicen ciertas normas administrativas relacionadas con la el medio ambiente y la gestión de las explotaciones, que se controle las poblaciones de lobos y otras especies salvajes, que se identifique el origen de los productos que llegan al consumidor, y que se reforme la “norma del Ibérico” para adaptarla a las demandas de productores e industriales. También, ASAJA pide a la industria agroalimentaria y a la gran distribución que remuneren a los ganaderos con precios justos, que establezcan compromisos a largo plazo, y que apuesten por la producción local en vez de por las importaciones.