La secretaria general de ASAJA Asturias, María Ángeles —en el marco de la delegación desplazada a Bruselas— ha participado en las últimas horas en una intensa jornada de trabajo en el Parlamento Europeo para denunciar lo que considera una deriva preocupante de las políticas comunitarias hacia el sector agrario y ganadero.
“Estamos en el Parlamento Europeo denunciando las políticas que la Comisión y la Unión Europea quieren imponer al sector agrícola y ganadero”, señaló durante su intervención, en la que defendió el papel estratégico de los productores asturianos, españoles y europeos en la garantía de una alimentación “sana y natural” para la ciudadanía.

Críticas a los recortes de la nueva PAC
Uno de los ejes centrales de la intervención fue la futura reforma de la Política Agraria Común. Desde ASAJA se advierte de que los recortes previstos y la transformación del segundo pilar —desarrollo rural— suponen un golpe directo a la sostenibilidad económica del campo.
La organización agraria alerta de que la desaparición del segundo pilar “tal y como lo conocemos” compromete herramientas esenciales para el mantenimiento de la actividad en zonas rurales, especialmente en territorios como Asturias, donde la ganadería extensiva y la agricultura familiar desempeñan un papel clave en la cohesión territorial y la prevención del despoblamiento.
Mercosur: “Competencia desleal sin respaldo del sector”
La delegación también centró su discurso en el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, que califican de “muy lesivo” para los intereses del sector. Según expusieron, el acuerdo se habría impulsado sin el respaldo real de agricultores y ganaderos europeos.
Desde ASAJA se subrayó el desequilibrio comercial existente: mientras la Unión Europea importa productos agroalimentarios de los países de Mercosur por un valor superior a 4.000 millones de euros, las exportaciones comunitarias hacia esos mercados apenas alcanzan los 400 millones.

Más allá de las cifras, la organización denuncia que los productos procedentes de esos países compiten en condiciones que consideran desiguales. Señalan diferencias en los sistemas de producción, el uso de determinadas sustancias prohibidas en la UE y unos costes más bajos que permiten la entrada de productos a precios difícilmente asumibles por los productores europeos.
Dudas sobre las cláusulas de salvaguarda
Otro de los puntos críticos fue la supuesta activación de cláusulas de salvaguarda ante una caída del 5% en los precios. ASAJA cuestiona la eficacia real de estos mecanismos.
“¿Cómo se va a cuantificar el precio de referencia?”, se preguntó la representante asturiana. “¿Se tomará como base el precio del momento de entrada del producto, el del mes anterior o el de la campaña completa?”
La preocupación radica en que la complejidad burocrática pueda retrasar cualquier reacción institucional. “Puede que cuando toda la burocracia determine que el precio es inferior al del mercado interior, ya no queden agricultores y ganaderos para defender sus productos”, advirtió.
Defensa del campo asturiano en Bruselas
La presencia de ASAJA Asturias en el Parlamento Europeo responde, según trasladaron, a la necesidad de visibilizar directamente ante las instituciones comunitarias el impacto real que estas decisiones pueden tener en regiones con un fuerte componente agrario.
La organización insiste en que el campo no puede seguir soportando más carga normativa, más competencia externa sin reciprocidad y menos respaldo presupuestario. “Hemos puesto en valor el trabajo que realizan cada día los agricultores y ganaderos”, recalcaron, reivindicando su papel esencial en la seguridad alimentaria, la sostenibilidad ambiental y el mantenimiento del medio rural europeo.

La jornada en Bruselas se enmarca en una estrategia más amplia de presión institucional para exigir equilibrio comercial, reciprocidad en las condiciones de producción y una PAC que garantice rentabilidad y futuro al sector.
Durante su intervención, María Ángeles también hizo una referencia expresa a la problemática del lobo, subrayando que ASAJA no ha permanecido de brazos cruzados ante el impacto que esta especie está teniendo en la ganadería extensiva. Recordó que la organización ha trasladado formalmente su preocupación tanto a la comisaria europea competente como al Defensor del Pueblo, mediante el envío de sendas cartas en las que se reclama una revisión del actual marco de protección y una respuesta proporcional al incremento de ataques y daños en el medio rural.
Desde ASAJA se insiste en que la conservación de la biodiversidad no puede hacerse a costa de la viabilidad de las explotaciones ganaderas.
Fuente: ASAJA
