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AgroEmprende 5.0

Servicio integral de asesoramiento y apoyo al emprendimiento rural de ASAJA

AgroEmprende 5.0 es la nueva edición del servicio técnico de asesoramiento y acompañamiento impulsado por ASAJA, dirigido a emprendedores del medio rural que desean iniciar, consolidar o modernizar su actividad en el sector agrario. Esta edición da continuidad al proyecto original, adaptándolo a los nuevos retos tecnológicos, económicos y ambientales del sector.

El programa nace con el objetivo de fomentar el autoempleo, impulsar la modernización de las explotaciones agrarias y favorecer la digitalización, la sostenibilidad y el relevo generacional, contribuyendo activamente al desarrollo equilibrado del medio rural.

Objetivos del programa

AgroEmprende 5.0 persigue, entre otros, los siguientes objetivos estratégicos:

Fomentar el relevo generacional y atraer a jóvenes y mujeres al sector agrario

Apoyar iniciativas de emprendimiento y autoempleo en zonas rurales

Facilitar la modernización y digitalización de explotaciones agrarias

Promover modelos productivos sostenibles y competitivos

Acompañar al sector en la adaptación a las exigencias normativas y del mercado

Personas destinatarias

AgroEmprende 5.0 está dirigido a:

Jóvenes y mujeres interesados en emprender en el medio rural

Agricultores y ganaderos que desean modernizar o diversificar sus explotaciones

Autónomos rurales que buscan consolidar o ampliar su actividad económica

Personas desempleadas interesadas en el autoempleo agrario como alternativa profesional

Acceso al programa

Las personas interesadas en participar en AgroEmprende 5.0 pueden contactar con ASAJA a través de los siguientes canales:

Whatsapp

638 16 06 77

Teléfono

91 533 67 64

Correo electrónico

info@asaja.com

Presencial

Calle Agustín de Betancourt, 17, 2ª planta, 28003 Madrid

Noticias

La mujer, pilar de la familia y del mundo rural, articulo de opinión de Lola Merino, Presidenta de AMFAR

La mujer rural española es un colectivo de casi 5 millones, con una media de edad de 50 años, casada y con hijos. La mayoría de ellas se declara “ama de casa”.   En el sector agrario trabajan como titulares de explotación un total de 500.000    mujeres que suponen el 29% de los titulares de explotación en España, aunque se estiman en más de 750.000 mujeres, las que en calidad de “ayuda familiar”, dedican una parte importante de su tiempo a sacar adelante las explotaciones agrarias.   Estas 750.000 mujeres, según un estudio realizado por el Instituto de la Mujer, aportan un total de 770 millones de horas anuales a labores agrícolas y ganaderas, de las que el 78% no son retribuidas.   Desde AMFAR, Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural, hemos trabajado duramente para que se dignifique el trabajo que desempeñan estas mujeres y conseguir una verdadera equiparación de derechos con los profesionales del campo.   Una reivindicación que ha calado en el Gobierno nacional ya que por fin, las mujeres del campo podrán disfrutar de la igualdad que les corresponde por derecho a través de recién aprobada Ley de Titularidad Compartida de las Explotaciones Agrarias, que entró en vigor el pasado 5 de Enero de 2012.   Hasta ahora, el trabajo de las mujeres era considerado como “extensión de las tareas domésticas” y su estatus laboral se definía más por la relación familiar que ostenta con el titular de la explotación (esposa, hermana o hija) que por el trabajo que desempeñaba en la explotación. La incorporación de la mujer al mundo laboral ha sido uno de los grandes hándicap del colectivo femenino rural, pero no es el único. Existen otros muchos aspectos que dificultan su avance hacia la igualdad efectiva con respecto a los hombres.   La solución pasa, entre otras cuestiones, por un cambio de mentalidad. El mundo rural vive todavía inmerso en una sociedad mucho más tradicional, en la  que la mujer sigue ocupando un segundo plano.   Además, hemos de esforzarnos en dar una imagen real de lo que es el mundo rural español. Desgraciadamente sigue existiendo un gran desconocimiento de la vida en los pueblos, lo que constituye un freno añadido para alcanzar nuevas metas en todos los aspectos de la vida social, económica y cultural.   La última Encuesta de Población Activa desvela que más de un millón y medio de familias se encuentran con todos sus miembros en el paro. Todas ellas tienen graves problemas económicos para llegar a fin de mes, y donde la mujer, pilar básico de la familia, representa el apoyo, las palabras de aliento y la fortaleza para salir adelante.   Esta crisis ha forzado a miles de amas de casa a buscar un puesto de trabajo fuera del hogar. Mujeres que hasta ese momento se encargaban de las tareas domésticas y del cuidado de todos los miembros de la familia: de los hijos, los nietos, de los mayores, de los enfermos, discapacitados, o dependientes y que ahora buscan salir adelante complementando su jornada con otro trabajo remunerado.   Y en pleno siglo XXI, las mujeres seguimos reclamando que se conozca nuestra verdadera situación laboral.   A día de hoy se sabe poco de nuestra realidad. Se desconoce cómo nos afecta la crisis económica o el paro, o los problemas que tenemos para encontrar un puesto de trabajo que pueda ser compatible con nuestra actividad familiar diaria.   Tenemos escasa participación en los órganos de decisión y  problemas de acceso a las nuevas tecnologías de la comunicación.   Sin embargo, desde AMFAR afirmamos sin miedo que las mujeres son vitales para el mantenimiento de la vida en los pueblos y de las explotaciones agrarias. La mujer rural es el pilar sobre el que se sustenta una familia y por extensión un municipio, por lo que es imprescindible atender sus necesidades para frenar el envejecimiento, la emigración y por tanto, fijar la población.   Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo, la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural (AMFAR) alza su voz para reclamar  un mayor y mejor aprovechamiento de los recursos que tienen las zonas rurales para conseguir un desarrollo rural sostenible y que las mujeres y los jóvenes sean los protagonistas de dicho desarrollo.   Con esta medida, sería posible un mundo rural activo, dinámico, con capacidad de generar empleo y fijar la población, para ello es necesaria la implicación de las mujeres y de los jóvenes y un compromiso verdadero de las instituciones que los acompañen en la puesta en marcha de sus iniciativas emprendedoras.   Nos hemos preocupado de la formación de nuestros hijos y también de la nuestra, pues estamos apostando fuerte por aprender y emprender en el mundo rural con el objetivo de ser independientes económicamente, de generar empleo y garantizar así la supervivencia del pueblo que nos ha visto nacer y crecer.   Las mujeres no podemos ni debemos renunciar a nuestra condición de madres por el mero hecho de tener que desempeñar un puesto de trabajo. La revolución igualitaria en el mundo laboral debe pasar por permitir que hombres y mujeres, padres y madres podamos conciliar la vida laboral y familiar.   Aunque tampoco debemos olvidar que una de las grandes barreras que tradicionalmente han impedido la plena participación de las mujeres ha sido la concepción machista de la sociedad que asignó distintos roles y funciones a hombres y mujeres, relegando a estas últimas al desempeño casi exclusivo de las tareas del hogar. Un reparto de roles que aún sigue existiendo y que es el germen de la desigualdad. Una desigualdad que llega a alcanzar su máxima expresión en la violencia ejercida contra la mujer.   Por todo ello, en un día como hoy, Día Internacional de la Mujer, debemos solidarizarnos con la mujer rural y defender sus intereses, porque también son los nuestros.

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Por la mujer rural, sin excusas, artículo de opinión de María Teresa Resina, presidenta de AMFAR-Ávila

Las mujeres corremos el riesgo de ser invisibles, siluetas oscuras a la sombra de una mentalidad arcaica. Me refiero a las injusticias pendientes que tienen nombres como brecha salarial y discriminación, y a lacras como la violencia machista y desigualdad. Una situación que nos mantiene en estado de permanente alerta, de reivindicación constante para hacernos valer. Y así queremos expresarlo y lo expresamos en el Día Internacional de la Mujer.   Echando la vista atrás, son muchas las batallas ganadas; la relevancia en la vida pública además de en el ámbito privado, la presencia cada vez más frecuente en los ámbitos empresarial y político… la evolución en las últimas décadas ha sido pasmosa. El último hito es la Ley de Titularidad Compartida aprobada el año pasado, que a pesar de no ser  suficiente, es un avance más hacia la consecución de la igualdad. Hemos dado un paso de gigante, pero desde aquí reclamamos que la tremenda crisis económica que padecemos no haga mella en el camino que la ciudadanía en general ha comenzado hace años.   El modelo comenzado a seguir debe ser mejorado, desde la exigencia de que así sea por parte de todas las Administraciones competentes. Sin medias tintas, con un apoyo decidido a la mujer y con ella a toda la sociedad. Un modelo que reconozca en una visión global el papel que a la mujer le corresponde en la sociedad, y en lo particular el que cada una de las miles de mujeres de la provincia quiera desempeñar.   No miremos para otro lado, achacando a las dificultades económicas lo que en realidad esconde la falta de voluntad política. Requerimos el compromiso firme de las instituciones para que las acciones que fomentan la igualdad a nivel provincial y regional no desaparezcan, teniendo en cuenta que las mujeres del ámbito rural sufren una doble discriminación por habitar en pequeños municipios con muchas menos oportunidades que en el medio urbano, sin infraestructuras de comunicación ni telecomunicaciones. Una realidad que existe y ante la que las mujeres rurales pedimos apoyo para, además, seguir manteniendo la vida en nuestros pueblos.   Ojalá llegue el día en que no existan ‘Días Internacionales’, porque significará que la sociedad se ha ganado los calificativos de avanzada y justa. Hasta entonces, aquí estamos para seguir recordándolo, y trabajando en pro de su consecución. No podría ser de otra manera. Llevamos en nuestro ADN la defensa de las mujeres y familias del ámbito rural. 

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Con AgroEmprende 5.0, ASAJA reafirma su compromiso con el desarrollo rural sostenible y con el acompañamiento real y efectivo de los emprendedores rurales, apostando por un sector agrario moderno, innovador y con futuro.
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