La Unión Europea se enfrenta a una crisis de claridad política y tiene dificultades para definir las prioridades clave a medio y largo plazo. Los acuerdos comerciales parecen ser la única vía de que dispone la Comisión Europea para imponerse geopolíticamente, a riesgo de socavar su apoyo interno.
Sin embargo, la agricultura es el núcleo de la autonomía estratégica de la Unión Europea. Garantiza que se puedan satisfacer las necesidades básicas de la población; es una palanca económica y social esencial, y una herramienta para la independencia energética y bioquímica, así como para la influencia geopolítica a nivel mundial.
La Comisión Europea propone reducir la PAC a su componente de apoyo a los ingresos y convertirla en un conjunto de 27 estrategias nacionales. Garantizar el apoyo a los ingresos es esencial, pero no suficiente. La política agrícola solo puede ser eficaz si es común y se sustenta en dos pilares: preservar el núcleo de la producción actual y prepararse para el futuro, es decir, invertir en los sistemas agrícolas del mañana.
Más allá de la dotación presupuestaria protegida propuesta por la Comisión Europea (300.000 millones de euros), es necesario encontrar otros 120.000 millones de euros para inversión, procedentes tanto de la PAC como del Fondo de Competitividad. Las negociaciones presupuestarias continuarán hasta 2027. Tradicionalmente, estas concluirían tras las elecciones presidenciales francesas de mayo de 2027, aunque la Comisión está presionando para llegar a un acuerdo con el actual Gobierno francés.
Sin esperar al presupuesto, el Parlamento Europeo está iniciando las negociaciones agrícolas, con el objetivo de elaborar informes iniciales sobre la PAC, la OCM única y el reglamento del «Fondo Único» en junio. En cuanto a la PAC, el ponente Norbert Lins (PPE) afirma que quiere dar prioridad a la reincorporación de las disposiciones agrícolas a la PAC, cuando la Comisión ha propuesto situarlas bajo la competencia de los ministros de Finanzas y Asuntos Europeos, y a una política común más orientada a la competitividad.
En cuanto a la OCM única, el ponente Eric Sargiacomo (S&D) podrá basarse en los avances logrados por su colega Céline Imart (PPE), quien acaba de concluir unas duras negociaciones para mejorar la posición de los agricultores en la cadena de valor y proteger las denominaciones clave de la carne frente a la invasión de las industrias de productos sustitutivos y de base celular. Ante la turbulencia mundial, también deberá desarrollar el aspecto de la gestión de crisis.
