El presidente de ASAJA, Pedro Barato, volvió esta semana a La Pedraja de Portillo, dieciocho años después de su primera visita a la Semana Cultural del municipio vallisoletano. Lo hizo con un diagnóstico claro: la agricultura española está en la encrucijada.

Los datos que abrieron su ponencia fueron contundentes. España ha pasado de 2.200.000 agricultores activos a poco más de un millón. Las explotaciones han caído de 1.600.000 a menos de 800.000, y la superficie cultivada ha retrocedido de 26 millones de hectáreas a 22. Castilla y León, la comunidad con mayor superficie agrícola del país, lo vive de primera mano. “Es el gran granero, pero se está quedando vacío”, afirmó Barato.
Frente a ese retroceso, el presidente señaló a la PAC como herramienta imprescindible pero desvirtuada. El presupuesto agrario europeo ha pasado del 70% del presupuesto comunitario en los primeros años de integración a no llegar hoy al 0,7% del PIB europeo. A ello se suma una acumulación de exigencias burocráticas sin reflejo productivo real. “Si alguien se dedicara únicamente a quitar lo que estorba para dejar a la gente trabajar en el campo, sería fantástico”, subrayó.
Su propuesta fue clara: una PAC para el profesional, sea grande, mediano o pequeño, con una legislación pensada para mantener vivos los pueblos. Y con un argumento que reclama más presencia en el debate público: la PAC también beneficia al consumidor, que gracias a ella accede a alimentos de calidad a precios razonables. “Hay que hacer mucha pedagogía sobre esto”, insistió.
La ponencia abordó también el impacto de los costes de producción —fertilizantes, energía, mano de obra— sobre la viabilidad de las explotaciones, en un contexto en el que el precio de venta no cubre con frecuencia el coste de producción. Y cerró con el agua como gran oportunidad pendiente: España tiene 3.600.000 hectáreas de regadío, pero la superficie transformable podría llegar a 12 millones. “Donde hay agua, las cosas se ven de otra forma”, concluyó Barato.
Dieciocho años después de su primera visita, el presidente de ASAJA dejó en La Pedraja el mismo mensaje de fondo: el campo no pide concesiones, pide condiciones justas para trabajar.


